LUJO ORIENTAL.

Es el concepto que está vistiendo algunos de los mejores ho- teles del mundo. El grupo hotelero Man- darin Oriental se encarga de exportar la idea de una punta a la otra del globo. El valor añadido del de San Francisco es que, a la decoración de inspiración asiática y al servicio de primerísimo nivel, hay que sumarle muchos metros de altura. Tantos como para convertirlo en el hotel más al- to de la ciudad. Uno se puede imaginar allí arriba, su- mergido en una profunda bañera blan- ca, con unas vistas panorámicas reser- vadas para pocos privilegiados. No en vano, todas las habitaciones tienen pris- máticos. Merece la pena detenerse, res- pirar hondo y suicidar la mirada sobre el distrito financiero de la ciudad, en cuyo corazón despunta el edificio.

Las 154 habitaciones del establecimientomiran hacia la bahía de la ciudad

 Habitaciones decoradas con una per- fecta combinación del sabor zen más mo- derno y la tradición oriental, con sábanas de algodón egipcio de la casa Frette, te- levisores de grandes pulgadas y el acce- so a internet de alta velocidad. Comodidad y espectáculo visual pa- recen argumentos suficientes para ence- rrarse sin prisas en este templo. Si la ora- ción se prolonga indefinidamente, puede asistirse a las dos visitas diarias del servi- cio de limpieza y mantenimiento. Porque todo equilibrio, con el paso del tiempo, se vicia y pierde parte de su estabilidad. De ahí, lo interesante de la tregua: atravesar la puerta y visitar el centro de fitness –lo- calizado en la cuarta planta y abierto 24 horas al día– o el Fitness Studio, donde uno puede realizar una sesión de yoga o someterse a un masaje chino o sueco. Y, a continuación, unas verduritas picantes salteadas en el wok del Silk, el restauran- te del hotel.

 Plenitud, en alma y cuerpo. Para los que necesiten, además, un ali- ciente mercantil, el hotel incluye instala- ciones para la celebración de reuniones y conferencias, donde pueden alquilar or- denadores portátiles o móviles.

 AFUERA

 Traspasando el vestíbulo, mezcla de do- rados, mármoles y sedas, las avenidas conducen pronto a las tiendas más exclu- sivas, multitud de restaurantes y, a solo unas manzanas, los teatros y las princi- pales atracciones turísticas de San Fran- cisco. Generosa oferta que fácilmente con- duce al agotamiento. De regreso a la habi- tación, uno se repantinga en el sillón, des- lumbrado por los reflejos del Golden Ga- te y la bahía de San Francisco. ¿Una vez en la vida? No tiene porqué.

 Muy pronto, ese mismo encanto se acer- ca a Barcelona, donde Mandarin Orienta dirigirá un nuevo edificio, ubicado en e paseo de Gràcia, en una finca de media- dos del siglo XX que dispondrá de bouti- ques de lujo a pie de calle. Su apertura está prevista para comienzos del 2008. Para la fecha, la filosofía de la cadena ya habrá impregnado de opulencia y estilo cada rincón de esta apuesta segura.

Las estancias disponen de prismáticos para no perder detalle de las panorámicas

www.mandarinoriental.com