EN EL EXTREMO sureste de la península de Florida hay una reserva natural sin parangón. La que constituye uno de los mayores agrupamientos humanos de culto al cuerpo y presunción. No es un tópico que en South Beach se encuentran ejemplares extraordinarios de seres musculados, bronceados, perfectamente definidos y moldeados. Y tampoco lo es que, en igual cantidad, se agolpan los curiosos que fisgan sobre esta fauna urbana. Es probablemente uno de los puntos calientes –en todos los sentidos– de Miami, una de las ciudades más populares de Estados Unidos, tras Nueva York y Los Angeles. Y, al mismo tiempo, más latinoamericana que norteamericana. La calidez no la aporta solo el acento meloso de los cubanos, sino también las temperaturas del lugar. Por su ubicación geográfica, es uno de los pocos lugares de América del Norte con clima agradable incluso en invierno, cuando uno puede hasta zambullirse en sus bulliciosas playas, rodeado por las casetas de salvavidas más extravagantes del planeta.

JUNTO AL MAR
Paralela a la playa se extiende Ocean Drive, la calle más variopinta, sorprendente por la riqueza de gentes de diversa procedencia. A cualquier hora. Las imágenes de los magnates que presumen de deportivos o limusinas se superponen al paso veloz de los que zigzaguean sobre sus patines en línea o en bicicleta. Y a dos pasos, Miami Art Decó, barrio que alberga 24 calles con 1.200 edificios de este estilo artístico, la mayor concentración del mundo. Coconout Grove es otro de los barrios imprescindibles para que el turista elabore su propia imagen de la ciudad. Se eleva con famosos cafés, restaurantes y apartamentos no precisamente baratos. Aunque uno de los mayores atractivos es su variedad en tiendas de ropa, que hacen de este un recorrido de lujo, diseño y elegancia. Y no solo tiendas de ropa. Las compras son uno de los reclamos turísticos y fuentes de ocio más importantes de Miami. Entre los centros comerciales más visitados destacan Aventura Mall, con 250 almacenes; Bayside Marketplace, donde se puede dar un paseo en crucero por Biscayne Bay; International Mall, especialmente recomendable por sus buenos precios; y Village of Merrick Park, que atiende a los visitantes en la exclusiva zona de Coral Gables. Está claro. Si lo que se busca es relax y desconexión de la vida urbanita, mejor no pensar en Miami.