EL CINE Y LA TELEVISIÓN han de- jado una imagen algo distorsionada de Miami. ¿Recuerdan la serie Miami Vice (Corrupción en Miami)? En ella, los detectives Sonny Crockett (Don Johnson) y Ricardo Tubbs (Philip Michael Thomas), dirigidos por el teniente Castillo (Edward James Olmos), se enfrentaban a los peligrosos narcotraficantes que actuaban en la ciudad del estado de Florida. Sus trepidantes aventuras engancharon a millones de espec- tadores en todo el mundo y dejaron impactantes imágenes de Miami en la retina de los televidentes. La ficción televisiva dejó en el recuer- do escenas inolvidables: playas de are- na blanca, cuerpos esculturales, ropa de diseño, coches y yates de lujo, mú- sica elegante, bares y clubs distinguidos, fiestas exclusivas y hasta una vis- tosa colonia de flamencos. El mundo real, en ocasiones, no difiere mucho de la ficción. Sin embargo, Miami es archiconocida en el mundo por muchos e interesantes motivos. Las playas, los clubs, los bares y las espectaculares muestras de la arquitectura moderna son los principales reclamos turísticos de Miami Beach. El distrito histórico de art-déco, en el co- razón del animado South Beach, alber- ga una colección de edificios de color rosa brillante, lavanda y turquesa de los años 20. Miami Beach es una de las mejores playas de la región. Amplia y larga, la arena es blanca y el agua es- tá limpia. El paseo Promenade es el escenario perfecto para tomar las fo- tos de moda. También es el paraíso de los aficionados a los patines en línea, la bicicleta y el monopatín. Asimismo, existe una nutrida congregación judía- cubana. El Holocaust Memorial fue levantado gracias a las donaciones de los supervivientes del Holocausto. Una serie de puentes elevados conectan Miami Beach con Miami.

LA PEQUEÑA HABANA

El español, cómo no, domina en Little Havana, el barrio donde se afincaron los exiliados cubanos después del éxodo de Mariel. La Calle Ocho, epicentro de la Pequeña Habana, con- centra la esencia del pueblo cubano. Las típicas fiestas y celebraciones en la calle se amenizan con salsa y música latina. El barrio cubano ocupa 10 manzanas alrededor de la Calle Ocho, al suroeste del centro de Miami. Al sur de Miami, a lo largo de la Bis- cayne Bay, se pueden visitar las mejo- res atracciones de la ciudad. El Mu- seum of Science and Space Transit Planetarium (Museo de las Ciencias y Planetario) comparten edificio en el lí- mite sur de Miami y permiten asistir a la sorprendente exhibición sobre los Everglades y el arrecife de coral de Flo- rida, entre otras interesantes exposi- ciones. El Miami Seaquarium, en el ca- yo Virginia, es un fantástico acuario de agua salada en el que viven desde una orca de más de tres toneladas, estre- lla principal del espectáculo, el delfín Flipper, el león marino Salty, hasta un grupo de simpáticos manatís. Más al sur del cayo Biscayne se en- cuentra la Bill Baggs Cape Florida Sta- te Recreation Area, en el que abundan las plantas exóticas y los senderos pa- ra realizar excursiones bordeados de playas de arena blanca. En el extremo sur del parque se sitúa el Cape Flori- da Lighthouse, un faro construido en el año 1845. El Parque Nacional de los Evergla- des, en el extremo sur de la península de Florida, es un ecosistema único y frágil formado por pantanos y maris- mas y habitado por cocodrilos, caima- nes, delfines, manatís, águilas calvas y otras especies. Recorrer en canoa algunas de las 10.000 islas de esta zo- na salvaje a través del canal de Wilder- ness Waterway supone una experiencia inolvidable.

PARAÍSO TROPICAL

La cadena de islas Florida Keys, célebre por la belle- za submarina de sus aguas, y Key West, la le- gendaria tierra de Ernest Hemingway –el escritor vivió en la isla en una hermosa casa colonial entre 1931 y 1940–, un paraíso tropical con increí- bles puestas de sol y noches de ensueño, constituyen sen- das visitas obligadas. Sin olvidar Fort Lauderdale, ciudad costera que depara un gran número de lugares históricos y culturales.

TEXTOALBERTO LARRIBA

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