Midi-Pyrénées debe su notoriedad a 26 Grandes Parajes conocidos en todo el mundo, entre los cuales se encuentran la ciudad de Toulouse (a tres horas de Barcelona en AVE), el Canal de los Dos Mares, Cahors, Albi, Millau (con su acueducto) y Moissac. Pero el camino que une estos enclaves turísticos guarda silencioso otros atractivos a lado y lado de la calzada.

Esfuerzo por conservar la autenticidad

Texto: Darío Reina / DESTINOS

Cuidan con celo su diversidad. Los vinos de Midi-Pyrénées saben que su carácter, originalidad y pertenencia a una tierra entrañable son los factores que determinan su autenticidad. Desde las orillas del Garona hasta el valle del Lot, de las laderas del Madiran hasta las puertas de Toulouse, este extenso territorio ofrece una increíble paleta de colores y sabores. Y, por supuesto, una gran variedad de suelos, climas y conocimientos técnicos, principal tesoro de hombres y mujeres apasionados y tenaces que hacen del viñedo de Midi-Pyrénées escaparate de todos los tipos de vinos franceses: blancos secos, dulces, rosados o tintos ligeros o más tánicos.

Para ponerlos en valor, en el 2009 se creó la etiqueta Vignobles et Découvertes (Viñedos y Descubrimientos) que es asignada (por un periodo de tres años) por los ministros franceses de Turismo y Agricultura, y a recomendación del Consejo Superior del Enoturismo. Esta etiqueta distingue aquellos destinos que han demostrado tener una clara vocación enoturística: la han recibido desde alojamientos hoteleros a restaurantes, visitas a bodegas, museos u otros tipos de eventos. Permite, de esta forma, que el visitante sitúe en el mapa aquellos enclaves de especial interés turístico y vitícola.

Dos territorios de Midi-Pyré-nées se benefician actualmente de esta etiqueta. Son el viñedo de Gaillac y el viñedo de Cahors, mientras que el viñedo de Gers (que abraza el viñedo de Armagnac) se encuentra en curso de aprobación. Un cuarto viñedo –el de Marcillac– acaba de iniciar el mismo trámite. A escala nacional, Francia cuenta con 36 distinciones de este tipo.

VIÑEDOS DE GAILLAC

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El origen de más de cien vinos

A orillas del Tarn se descubren bastidas como la de Lisle sur Tarn o pueblos suspendidos de la roca, como Puycelsi

Para familiarizarse con los viñedos de Gaillac hay dos visitas ineludibles. Por un lado, la Casa de los Vinos de Gaillac, elegante escaparate de la DOP, que se encuentra ubicada en los muros de la Abadía Saint-Michel, en Gaillac. Este espacio presenta más de 100 caldos y ofrece la posibilidad de degustarlos. El segundo lugar es Labastide, la bodega de vinificación más antigua del Tarn, cuyos viñadores no solo persiguen constante-mente la mayor calidad, sino también la innovación en cada uno de sus proyectos. De ahí el nacimiento del Gaillac Perlé (1957), que tanta fama ha dado a la bodega y el viñedo.

Frente a las oficinas de turismo de Gaillac y Saint-Sulpice parten visitas guiadas en Velo-solex para descubrir a paso lento los paisajes del Tarn, haciendo breves paradas para charlar amigablemente con algunos viticultores y degustar el fruto de su trabajo.

Además, si se visita la zona el tercer jueves de noviembre, se asistirá a la fiesta del primer vino del año, el denominado Gaillac Primeur.

Para acabar, en las cercanías del viñedo de Gaillac, hay varios puntos de interés que completan la visita. Por un lado, la ciudad episcopal de Albi, con la catedral de Sainte-Cécile y el museo Toulouse-Lautrec; y la cautivadora ciudad medieval de Cordes-sur-Ciel, encaramada sobre un peñasco rocoso. Ambas han sido reconocidas con el sello Grandes Parajes de Midi-Pyrénées.

A orillas del río Tarn, además, se descubren diferentes bastidas, como la de Lisle sur Tarn, o pueblos suspendidos como Puycelsi y Cas-telnau de Montmiral.

VIÑEDO DE CAHORS

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Saint-Cirq-Lapopie se alcanza resiguiendo el río Lot a través de un sendero flanqueado por acantilados. El punto de partida es la Villa Cahors

Malbec, espacio de información y degustación donde, cada primer jueves de mes, se celebran encuentros de carácter gastronómico. A partir de ahí, el visitante se puede entregar por completo a los atractivos del campo, además de acercarse a otros puntos de interés. Entre ellos cabe destacar la ciudad de Cahors, Gran Paraje Midi-Pyrénées. Este lugar –que además ostenta el sello de calidad Villa de Arte e Historia– es famoso por su gastronomía (lo que justifica un buen número de buenas mesas) y su notable patrimonio histórico.

Por otra parte, siguiendo río abajo, allí donde el viñedo toma toda su amplitud gracias a las fértiles curvas del Lot, se esconden pequeños pueblecitos de increíble encanto. Para comen-zar, Caillac, con su iglesia románica. También Luzech, con su zona medieval y la agradable excursión hasta la torre que domina el pueblo. Albas es otro pueblo vinatero en el flanco del acantilado; y Castelfranc, una bastida del siglo XIII, con su iglesia románica fortificada y el bonito jardín medieval De los Sentidos, al borde del río del Verde.

Bélaye ofrece unas magníficas vistas del valle del Lot y sus viñedos. Y en el pueblo medie-val de Puy-Lévêque, construido en forma de anfiteatro, hay vestigios de la época romana y renacentista, además de una famosa fábrica de porcelanas (Virebent).

Por último, merece la pena calzarse unas buenas botas de montaña y subir el sinuoso ca-mino de sirga del Lot hacia Saint-Cirq-Lapopie (Gran Paraje de Midi-Pyrénées), o bien hacer dicho trayecto en coche o en barco.

VIÑEDO DE ARMAÑAC

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Entre los meses de noviembre y enero se celebran numerosos eventos en honor a este producto

El armañac es un aguardiente de vino con un bonito color ambarino. Es el más antiguo de toda Francia y su existencia se certifica desde principios del siglo XIV. Ha dado nombre, además, a esta zona de viñedos y a su museo, instalado en las dependencias del antiguo palacio episcopal de Condom, capital histórica del Armagnac. Otras direcciones indispensables son la Maison Ryst Dupeyron (una de las casas más antiguas de Armagnac, instalada en el centro de Condom, que ofrece una excepcional colección de viejos aguardientes), el castillo de Mons (cuyo viñedo se extiende a lo largo de 32 hectáreas) y el castillo de Cassaigne (antigua residencia de campaña de los obispos de Condom e histórico lugar de crianza del armañac).

Un producto que ha marcado de esta forma la historia de una zona geográfica debe tener su propia fiesta: en este caso es la Flamme de l’Armagnac, que se celebra entre los meses de noviembre y enero, coincidiendo con la época en la que se destila el armañac, con numerosos eventos impulsados por los productores de los distintos pueblos: jornadas de puertas abiertas en las propiedades, encendido de alambiques, conciertos, excursiones, comidas populares…

Para aprovechar la estancia en la zona, debería visitarse Auch –Gran Paraje de Midi-Pyrénées, con la ciudad antigua y la catedral de Sainte-Ma-rie, parada del Camino de Santiago– o la bastida de Marciac, otro Gran Paraje de Midi-Pyrénées, famoso por su festival de jazz. Para acabar, saliendo del puerto de Condom se puede realizar un precioso crucero por el río Baïse, que atraviesa las tierras de Armagnac-Ténarèze.