ARIAS DÉCADAS ATRÁS,

 decías scapada y ya te veían con el mantel e cuadros y la cesta de mimbre ha- iendo un picnic en la montaña. Hoy, ea por un abaratamiento del avión o ien por un cambio de mentalidad, las onteras geográficas se difuminan y n fin de semana es suficiente para meter cuatro trapos en un pequeño olley y saltar a otro país. Dado el caso, tampoco es cuestión e perder las zapatillas pretendiendo barcar el listado completo de mu- eos, edificios y espectáculos, a no er que nos conformemos con un va- o recuerdo del lugar y un porrón de nstantáneas mal tomadas. Puesto que enemos poco tiempo, lo suyo es vivir l lugar, por lo que más vale centrar- se en alguna peculiaridad de la visita. Si la elección fue Milán, para mu- chos el gran atractivo reside en su ver- tiente comercial. La capital de Lom- bardía es también la capital europea de la moda. Por eso, viajar hasta allí para, sencillamente, ir de compras ya no es una idea tan descabellada.

La ciudad italiana es conocida como la capital de la moda

SEGÚN LOS BOLSILLOS

En la ciudad hay dos áreas comercia- les con idiosincrasias muy distintas. Por un lado, se encuentran todas las calles aledañas a la catedral y la gale- ría Vittorio Emmanuele, con un precio razonable, donde están Fiorucci, un impresionante Zara, algunas tiendas de zapatos con precios asequibles y grandes almacenes. Vittorio Emma- nuelle es una de las primeras cons- trucciones de hierro y cristal de Italia y fue diseñada para conectar la Piaz- za del Duomo con la Piazza della Sca- la. Hoy en día es un elegante pasaje comercial que incluye famosos res- taurantes, como el Savini. Igualmen- te, se recomienda hacer un parón en el recorrido para degustar un delicio- so capuccino en alguno de sus cafés, como el Zucca, decorado con mosai- cos de 1921, o echar un vistazo a las estanterías que copan de suelo a te- cho la librería Bocca, totalmente abi- garrada de libros viejos. En el otro lado se encuentra el co- mercio más exclusivo, aquel ubicado en el denominado cuadrilátero de oro, que tiene como arteria neurálgica Mon- tenapoleone, y concentra las bouti- ques de todos los grandes diseñado- res. Si bien es cierto que muchas de esas firmas también pueden encon- trarse en las grandes ciudades euro- peas, la diferencia se encuentra en el tamaño de los locales, que aquí son mucho más grandes, y el cuidado ca- si obsesivo con el que se trata hasta el más mínimo detalle. Lo bueno del plan es que, incluso con las bolsas en la mano, uno pue- de picotear algo de cultura y, abando- nando por un momento el afán con- sumista, dejarse caer en el Duomo, la tercera iglesia más grande del mundo, o visitar el refectorio de Santa Maria delle Grazie, donde se encuentra la úl- tima cena de Leonardo.

TEXTO ALBERTO GONZÁLEZ 

 

EL LIGERO VAIVÉN

de un viaje que em- pieza, el temblor de nuestra mejilla sobre el cristal, la imagen mental del destino… Los atractivos del viaje en tren parecen tambalearse cuando se trata de un desti- no de largo recorrido. Muchas horas por delante pueden acabar con esta imagen nostálgica. De ahí el concepto de Tren- hotel, que Elipsos tan bien conoce (www.elipsos.com). Precisamente, uno de los trayectos que explota es el que une Barcelona y Milán mediante el trenhotel Salvador Dalí, todos los días durante el periodo de verano. El viaje se realiza de noche, en confor- tables cabinas de una, dos o cuatro ca- mas. De esta forma, se alcanza el centro de la ciudad italiana a primera hora de la mañana, descansado y habiendo ahorra- do una noche de hotel. Además, durante el trayecto el viajero puede disfrutar de un fabuloso servicio de bar y restauración que, coincidiendo con el Año de la Cocina, la Gastronomía y la Alimentación que promueve el Ayunta- miento de Barcelona, presenta el llamado Menú Barcelona. Una propuesta gastro- nómica confeccionada con los mejores platos de la carta, elaborados al momen- to. Dentro de esta carta se incluyen es- pecialidades como el lomo de salmón ahu- mado con vinagreta suave de remolacha y apio, una rillette de caviar de erizo con salsa de eneldo o una dorada a la plan- cha con pimientos y zanahorias parisien- ne. Todos los platos están basados en la oferta habitual de Wagons-Lits, la com- pañía que realiza el servicio de restaura- ción a bordo de estos trenes

TEXTO A.Q.