EXISTEN MUCHAS Y BUENAS razones para visitar y descubrir Montpellier. Es una ciudad joven, dinámica, con una gran efervescencia cultural, ideal para pasear por las calles medievales del centro histórico o por el moderno barrio de Antigone. Además, entre la capital del Languedoc y España hay lazos comunes que enriquecen la relación. A nivel histórico, hay que recordar que, a comienzos del siglo XIII, Montpellier pertenecía a la corona de Aragón. Además, la ciudad está situada en el corazón del camino Roumieu, recorrido utilizado por muchos peregrinos en ruta hacia Santiago de Compostela. En el plano cultural, ambas partes comparten el amor por las tradiciones y las fiestas propias de la cultura mediterránea. Tampoco hay que olvidar otros rasgos comunes, como la relación de hermandad entre Montpellier y Barcelona, y el legado arquitectónico dejado por el arquitecto catalán Ricardo Bofill, autor del barrio neoclásico de Antigone y la pista de patinaje olímpica. Al margen de estos lazos, Montpellier tiene unas señas de identidad propias que destacan por sí mismas. Cuando el visitante llega a la ciudad, el primer impacto que recibe es el gran espacio peatonal y la ausencia de ruidos de vehículos y de bocinazos histéricos. Esto no quiere decir que Montpellier sea silenciosa. LA PLAZA DE LA COMÉDIE Sesenta mil personas recorren diariamente la plaza de la Comédie, en el centro de la ciudad. Nexo de unión entre el viejo Montpellier y el nuevo barrio de Antigone, los peatones y las bicicletas son los únicos que tienen libre el acceso a la plaza, a los que se unen un gran número de golondrinas. Los pájaros recorren la ciudad sobre el fondo azul del tranvía como símbolo de libertad, juventud y solidaridad. Además del popular teatro y las concurridas terrazas, la plaza de la Comédie está repleta de malabaristas, payasos, mimos, músicos y cantantes. Los artistas callejeros se mezclan con el público y hacen las delicias de grandes y pequeños con sus actuaciones y acrobacias. Recorrer las tiendas y los comercios de una ciudad es una de las actividades que más veces pone en práctica el turista. Los aficionados a las compras están de enhorabuena porque Montpellier cuenta con una amplia y variada oferta comercial. Tiendas de lujo, comercios insólitos, puestos de frutas perfumadas, cafeterías… Los anticuarios, muy abundantes en Montpellier, sobre todo en el centro del barrio del Ecusson, suponen un reclamo irresistible para el visitante. Y es que callejear por esta ciudad milenaria es un placer. En este paseo por la ciudad conviene no perder el apetito. Para reponer fuerzas el mejor consejo es descubrir la rica gastronomía local, una cocina basada en la diversidad de los productos del Languedoc y que refleja fielmente las diferentes estaciones del año. Combinar las compras con la cultura es muy fácil en Montpellier. Sobre todo si el viajero se adentra en el singular barrio del Ecusson. Allí se sumergirá en otro mundo. Callejuelas secretas y sombrías, ambiente de películas de capa y espada, mansiones, comercios, monumentos históricos, plazas adoquinadas… recrean un universo medieval que remite al visitante a épocas pasadas. EL BARRIO DE ANTIGONE Y de las callejuelas medievales del centro histórico de Montpellier la visita se traslada a las grandes avenidas del barrio moderno de Antigone. Una zona imponente que alberga plazas con nombres ilustres y milenarios, la espectacular piscina olímpica totalmente cubierta de cristal y la no menos original biblioteca central. La arquitectura clásica y monumental de este nuevo Montpellier le confiere un estilo único asociado al nombre del arquirtecto catalán Ricardo Bofill. Pero las emociones no se acaban aquí. Montpellier está considerada como una de las ciudades francesas más dinámicas culturalmente, que se ha convertido en un gran centro creativo donde las artes tradicionales conviven con las nuevas tecnologías. Los conciertos, las exposiciones y los montajes teatrales animan la vida cultural de la ciudad y satisfacen los gustos más dispares. Montpellier es una fiesta c o n t i n u a . Con más de 80.000 estudiantes –la ciudad tiene un enorme prestigio universitario–, la diversión está asegurada. La oferta es amplísima: restaurantes, cafés-concierto, cafés- teatro, cafés temáticos, cibercafés, cafés-debate, bares musicales, pubs, locales de ambiente, boleras, cines, salas de espectáculo, discotecas… Lo más difícil es elegir. Pero no sólo dentro de la ciudad se puede disfrutar de los encantos de Montpellier. Fuera aguardan más sorpresas. Gracias a su privilegiada situación, la capital del Languedoc permite al visitante descubrir lugares pintorescos: el litoral mediterráneo, con sus puertos de pesca tradicionales y sus grandes playas de arena fina que se extienden de la Camarga al Rosellón; el turismo fluvial por el canal de Midi o el canal del Ródano en Sète; el lago del Salagou; las gargantas del Hérault y Saint Guilhem le Désert; el patrimonio románico de Nîmes y el Pont du Gard; el país cátaro y sus castillos; el Parque Nacional de Cévennes, los Pirineos… FINES DE SEMANA A la hora de programar un viaje, el turista siempre agradece cualquier tipo de información que facilite la planificación del mismo. En este sentido, la Oficina de Turismo de Montpellier propone dos productos turísticos muy interesantes para disfrutar al máximo de la estancia en la capital del Languedoc. Buen fin de semana en Montpellier es una oferta hotelera que comprende “dos noches de hotel por el precio de una”. En esta operación –en vigor desde el 3 de octubre del 2003 al 27 de junio del 2004– participan 19 hoteles de dos, tres y cuatro estrellas. Todos los establecimientos incluidos en esta oferta garantizan un servicio de calidad y permiten al visitante pernoctar en Montpellier a partir de 48 € por dos noches. El alojamiento, además, ofrece un amplio abanico de posibilidades. La situación de los hoteles cubre todas las preferencias y los gustos del turista, que puede alojarse en el centro histórico, en el barrio moderno de Antigone, junto al borde del mar o en el campo. ‘CITY PASS MONTPELLIER’ El segundo producto turístico es el City Pass Montpellier, una oferta válida para todo el año para utilizar en fin de semana. Por 24,50 euros (tarifa para dos personas), la propuesta incluye una visita guiada por el centro histórico de la capital del Languedoc –más la visita al Museo de la Historia de Montpellier–, y el acceso a varios recintos culturales y lúdicos de la ciudad y sus alrededores (el planetario Galilelo, la pista de patinaje Végapolis, el Agropolis Museum, el Museo de la Infantería, el Museo Arqueológico Henri Prades, en Lattes, el castillo de Flaugergues, más una degustación de vinos). La oferta también incluye todos los transportes urbanos de la ciudad y los alrededores durante las 24 horas. Pero eso no es todo. Con el City Pass Montpellier el visitante podrá disfrutar de descuentos en el alquiler de bicicletas, en el recorrido con actividades por el bosque (en temporada), en un paseo por el mar (en temporada), y hasta un 15% en la fórmula fin de semana de Europcar Montpellier al alquilar un coche para visitar los alrededores de la ciudad. El City Pass Montpellier está a la venta desde este mes de octubre en la Oficina de Turismo de Montpellier. AGENDA DE ACTIVIDADES De cara a la temporada de invierno, la capital del Languedoc dispone de una agenda repleta de actividades. He aquí algunas de ellas: Festival Internacional de Cine Mediterráneo (del 24 de octubre al 1 de noviembre); Salón del Caballo (del 29 de octubre al 2 de noviembre); Festival de Cine de Animación de Baillargues (del 12 de noviembre al 9 de diciembre); 2º Mercadillo de Navidad (del 13 al 24 de diciembre); Festival Cristiano de Cine (del 25 de enero al 2 de febrero); Festival Internacional de Música Sacra (del 26 de marzo al 4 de abril). Montpellier no deja margen para el aburrimiento. Es una ciudad viva, que presume de su jovialidad, dinamismo y modernidad. Que no renuncia a nada. Que tiene muchas cosas que ofrecer. Es un destino al alcance de la mano que vale la pena descubrir y disfrutar.