CUANDO EL FRÍO congela las orejas y varias capas de ropa se superponen encima del cuerpo, es inevitable que la mente vuele hacia playas de fina arena y calas solitarias de aguas transparentes. Para llegar a ellas no hace falta cruzar océanos, tan sólo es necesario poner rumbo hacia los 250 kilómetros de costa murciana, que se reparten entre dos aguas: las del Mediterráneo y las del Mar Menor. La temporada se alarga en la llamada Costa Cálida, gracias a sus 17 grados centígrados, y no es necesario esperar que las altas temperaturas se decidan a aparecer para disfrutar de la fuerza del sol, de la suavidad de la playa y de las muchas actividades náuticas que el litoral de Murcia pone a disposición de los visitantes ávidos de mar. Esta zona concentra un número importante de centros para la práctica de estos deportes, lo que favorece la ocupación turística en temporada media y baja. A modo de ejemplo, sólo mencionar algunos datos. El litoral de Murcia alberga 18 puertos deportivos, 26 clubs náuticos, 20 escuelas de vela, dos de motonáutica y esquí acuático, dos más de piragüismo y 15 de buceo. Estas cifras van acompañadas de otras que revelan el amplio potencial turístico de la zona, con 10.140 plazas hoteleras, 1.830 apartamentos, 12 cámpings y 14 casas rurales.

LA ESTRECHA FRANJA

Aunque Murcia está orgullosa de las playas que baña el Mediterráneo, todavía lo está mas de las que corresponden a esa laguna salada de 170 kilómetros cuadrados que responde al nombre de Mar Menor. Las aguas se caracterizan por su escasa profundidad y por su temperatura templada. Los vientos son suaves y las riberas, abrigadas. Una moderna infraestructura de establecimientos hoteleros e instalaciones deportivas convierten la laguna en un lugar perfecto para la práctica de deportes acuáticos. A orillas de este mar se encuentra La Manga, una estrecha franja de tierra que separa los dos mares y que se ha convertido en el centro turístico más importante de la Costa Cálida. Un lugar singular que satisface el capricho de elegir entre dos aguas distintas, separadas por apenas un kilómetro de tierra. Siguiendo el hilo de las actividades náuticas, tanto en los municipios que corresponden al Mar Menor (San Pedro del Pinatar, San Javier y Los Alcázares), como en la localidad de los Urrutias y en La Manga existen más de 20 centros para practicar y aprender buceo, piragüismo, vela, windsurf y esquí acuático. Precisamente, con el fin de promocionar este destino y favorecer la desestacionalización, en 1996 nace la Escuela Náutica Mar Menor, que sigue un concepto similar al de las estaciones de esquí, ya que ofrece un conjunto de infraestructuras deportivas y turísticas, hoteles, alojamientos y establecimientos de formación y ocio en un mismo espacio común. Aunque una ráfaga helada de viento invite a desalojar de la cabeza las imágenes más cálidas que la costa murciana es capaz de proporcionar, la certeza de que el invierno pasará de largo ayuda a sobrevivir entre temperaturas demasiado bajas. Y otro punto añade todavía más esperanza. No hace falta esperar al verano para notar la arena de las playas murcianas bajo los pies. Con a más o menos frío, siempre alguna vela surca sus aguas.