NORUEGA SIGNIFICA observar la aurora boreal en invierno y el sol de medianoche en verano. Remotas aldeas árticas, paisajes espectaculares y colosales fiordos. Existen muchas formas de adentrarse en el país escandinavo, pero pocas remiten a la verdadera esencia de una cultura marcada por la confluencia de tres mares ante sus costas. Es precisamente a través del mar que la compañía naviera Hurtigruten une la parte sur con el extremo norte del territorio con una flota de 14 barcos, entre los que destaca el Expreso del Litoral. Este navío es el encargado de completar un total de 34 paradas en un itinerario que recibió el premio de las guías Lonely Planet al crucero más bello del mundo en el 2006. Ciudades y zonas rurales, pueblos de pescadores y naturaleza en estado puro, el viajero descubre puntos de la geografía noruega escondidos al turista común, a la vez que siente el penetrante olor del agua salada y las algas y observa una luz hasta el momento desconocida. El punto de partida del trayecto es Bergen en el sur de Noruega, una ciudad única en el mundo gracias a que está rodeada de montañas y fiordos. Además de visitar alguno de sus múltiples museos, destaca el barrio del Muelle, el funicular que sube desde el centro hasta la cima del monte Floifjellet y el teleférico Ulriksbanen, que proporciona imponentes vistas sobre la población y todo el oeste de Noruega.

COMIENZA EL RECORRIDO
El Expreso del Litoral zarpa hacia Floro, una pequeña población de pescadores, y luego llega a Alesund, una ciudad reconstruida al más puro estilo art nouveau después de que fuera arrasada en 1904 por un incendio. Sigue el viaje y comienzan a aparecer escenarios naturales de gran belleza, que se disfrutan desde alguno de los confortables salones con amplios ventanales del barco. En Geiranger, villa de tan solo 300 habitantes, aparece imponente el estrecho fiordo turquesa que lleva su mismo nombre y que ha sido nombrado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Le siguen Molde, conocida como la ciudad de las rosas, y Kristiansand, donde se encuentra a pocos kilómetros uno de los valles más pintorescos del país, Setesdal. El trayecto continúa hacia Trondheim, nombre noruego que significa Hogar de Troles, y que durante un tiempo fue capital del país. Como nota curiosa, se trata de una de las ciudades con mayor penetración de las nuevas tecnologías. A continuación, aparece Rorvik y luego Bodo, lugar donde finalizan las vías del ferrocarril y parten la mayoría de transbordadores hacia las islas Lofoten. Al sur está la esfera que marca la entrada en el Círculo Polar Ártico. A continuación llega Tromso, conocida como el París del norte, con su catedral ártica. Finalmente, y paso previo por Stamsund y Svolvaer, se llega a Kirkenes, destino final del Expreso del Litoral y desde donde se accede a la frontera rusa, delimitada por el río Pasvik. Fin de un trayecto que se puede realizar tanto rumbo norte (de Bergen a Kirkenes) como sur (a la inversa), con opción de ida y vuelta o eligiendo solo alguno de los tramos. En el caso de un itinerario completo, los cruceros se detienen en cada uno de los puntos de interés, buscan las múltiples islas, bordean el Cabo Norte y visitan el archipiélago de las Lofoten.

DOSIS DE AVENTURA
No obstante, las emociones en el viaje no se limitan al deleite óptico. Al atracar en los diferentes puertos se ofrecen diferentes actividades y excursiones. Se puede simplemente optar por hacer una visita panorámica a la ciudad en cuestión o decidirse por alguna de las aventuras a la orden del día, que pueden ir desde una excursión en lancha por las aguas del ártico para contemplar su fauna, trayectos sobre la nieve en trineos tirados por perros o recorridos en motos de nieve por los paisajes gélidos del norte. Noruega al completo, y desde una perspectiva que no se consigue desde la carretera. Y todo ello a bordo de un crucero de última generación, que combina las últimas tecnologías con todo el peso de la tradición marítima noruega.