Cruceros Australis explora el estrecho de Magallanes y el canal del Beagle en programas de tres, cuatro y siete noches que recorren diferentes itinerarios entre las australes ciudades de Punta Arenas y Ushuaia

Exprimir al máximo las intensas emociones que depara un crucero requiere confiar los detalles del viaje a un consumado especialista en estas lides. Cruceros Australis es uno de ellos. La compañía se ocupa de que todo esté en orden para que el crucerista solo tenga que preocuparse de subir a bordo y disfrutar de la experiencia. Especializada en la navegación por los canales más australes de la Patagonia chileno-argentina, Cruceros Australis explora el estrecho de Magallanes y el canal del Beagle en programas de 3, 4 y 7 noches que recorren diferentes rutas entre las australes ciudades de Punta Arenas y Ushuaia.

Con viajes entre septiembre y abril de cada año a bordo del Vía Australis o del Stella Australis, en sus más de 23 años de trayectoria más de 100.000 viajeros de todos los continentes han podido conocer una de las regiones más hermosas y vírgenes del mundo como la Patagonia y Tierra del Fuego. Y ahora, dos nuevas rutas únicas amplían la oferta exclusiva de Cruceros Australis –en estos itinerarios solo puede navegar esta compañía– en la Patagonia más extrema y virgen. El viajero podrá hacer trayectos de sa- lida y regreso Ushuaia-Ushuaia en el lado argentino o Punta Arenas-Punta Arenas en el lado chileno. Hasta ahora, los trayectos se llevaban a cabo entrando por un país y desembarcando en el otro y viceversa.

La ruta Ushuaia-Ushuaia (tres noches) permite salir desde la ciudad más austral del mundo, para navegar por el canal del Beagle y entrar a Tierra del Fuego en los parajes menos conocidos, ya que son rutas únicas por la que navegan solo los barcos de esta compañía.

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Stella Australis, anclado frente a uno de los puntos de desembarco

PAISAJES IDÍLICOS. La segunda mañana de navegación contempla la visita al fiordo Garibaldi, que incluye una caminata a través de la selva fría patagónica, subiendo hasta la base de una cascada de origen glacial. Desde este punto se aprecia un imponente paisaje. Para aquellos que permanezcan a bordo del barco el capitán pondrá proa hacia el glaciar Garibaldi para poder apreciar la panorámica desde las cubiertas exteriores. Por la tarde se navega por el brazo noroeste del canal del Beagle para desembarcar en el fiordo Pía y hacer una excursión hasta el mirador para observar el glaciar homónimo, cuya lengua principal se extiende desde lo alto del cordón montañoso hasta el mar.

En el tercer día de travesía, el Vía Australis se adentra por el canal Murray y la bahía Nassau llegando al Par- que Nacional Cabo de Hornos. El mítico Cabo de Hornos fue descubierto en 1616 y es un promontorio casi vertical de 425 metros de altura. Durante años fue una importante ruta de navegación para los veleros entre el Pacífico y el Atlántico. Es conocido como el fin del mundo y fue declarado Reserva Mundial de la Biósfera en 2005.

Por la tarde, el pasaje desembarca en bahía Wulaia, sitio histórico que fuera uno de los asentamientos más grandes de los nativos canoeros Yámanas, una de las etnias más importantes de la Patagonia. Charles Darwin desembarcó aquí en 1833 durante su viaje a bordo del HMS Beagle. Este lugar ofrece un espectáculo visual de gran belleza por su vegetación y geografía. A primera hora del cuarto día se desembarca en Ushuaia.

EXCURSIONES EN ZODIAC. La navegación del Vía Australis por esta ruta comienza por el estrecho de Magallanes, prosigue por los canales fueguinos y llega a los puntos más bellos de Patagonia y Tierra del Fuego.

Con las primeras luces del alba del segundo día la travesía discurre a través del Seno Almirantazgo, hasta llegar a la bahía del mismo nombre. Desde la desembocadura del río se emprende una caminata por el sector costero y se recorre la ribera norte del río para internarse en el bosque húmedo hasta llegar a la base de una cascada de origen glacial. De regreso, ya a bordo de las zodiac, se navega la costa con el objeto de avistar elefantes marinos, cormoranes y otras aves.

Por la tarde la navegación es por el fiordo Parry, desde donde se aprecian los glaciares que descienden desde el centro de la cordillera Darwin, llegando algunos de ellos hasta el mar. El desembarco es en zodiac para ir al fondo del fiordo y observar el anfiteatro de glaciares, donde en algunas ocasiones es posible avistar focas leopardo.

A la mañana siguiente, el barco navega de nuevo por el Seno Almirantazgo hasta llegar a las inmediaciones del glaciar Marinelli en la bahía Ainsworth, en plena cordillera Darwin y dentro del Parque Nacional Alberto De Agostini. Se emprende, entonces, una nueva caminata para descubrir un dique de castores y el imponente bosque ma- gallánico subantártico que lo rodea.

Por la tarde se enfila al glaciar Brookes donde se realiza un desembarco en zodiac para realizar un paseo por la playa hasta llegar al frente de este hermoso glaciar para conocer el bosque frío húmedo de Patagonia con su avifauna y flora, y observar los movimientos que moldearon el paisaje.

El último día, a primera hora de la mañana, se desembarca en Isla Magdalena, parada obligada para el abastecimiento de antiguos navegantes y descubridores. Rumbo al faro de este lugar se puede hacer una caminata en medio de una inmensa colonia de pingüinos de Magallanes (alrededor de 140.000). En septiembre y abril, esta excursión es reemplazada por un desembarco en isla Marta donde se pueden avistar lobos marinos sudamericanos desde los botes zodiac. Finalmente, se retorna a Punta Arenas cerca de media mañana.

Julio Maya / DESTINOS