Sin caer en tópicos sobre frivolidad, fidelidad o sensibilidad, hay algo que sí parece distinguir objetivamente al colectivo gay: si bien su nivel de ingresos no difiere significativamente del conjunto de la población, es cierto que suelen gozar de una renta mayor, al presentar cargas familiares inferiores a la media. Es por eso que muchas empresas siguen de cerca los pasos del colectivo: son clientes que reclaman productos y servicios diferenciados en sectores como el ocio o la moda. Asimismo, y a tenor de las estadísticas, viajan más y cuando lo hacen disponen de un presupuesto mayor. Buscan destinos donde puedan sentirse cómodos, donde reciban un trato igualitario –al tiempo que exquisito– y donde encuentren servicios que hablen su mismo lenguaje.

La isla de Gran Canaria encaja con esta descripción, por lo que se ha convertido en el principal destino europeo de turismo gay durante los meses de invierno (la temporada alta se extiende de noviembre a abril, además de las fiestas del Orgullo, que allí se celebran a partir del primer lunes de mayo). Un clima subtropical –con temperaturas que rozan los 22 grados durante todo el año– y 236 kilómetros de costa hacen de este el destino ideal para los amantes del sol y las playas, en toda su diversidad paisajística: desde la arena dorada de Patalavaca a la negra de Pozo Izquierdo; de las pequeñas calas de aguas tranquilas a las gigantes dunas de la playa del Inglés, en el sur.

Y precisamente el extremo más meridional de la isla –Maspalomas–, se ha convertido en un oasis para el colectivo homosexual, comparable a las grandes mecas gay de los Estados Unidos, como Key West o Palm Springs. De hecho, la guía Spartacus (todo un referente internacional en turismo gay), define Maspalomas como el Miami Beach de los europeos.

Entre los mejores. En este lugar se localiza el complejo gay friendly Los Almendros, considerado por TripAdvisor (la comunidad de viajes on line más popular) como uno de los mejores diez hoteles europeos para el colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales).

Se trata de un exclusivo establecimiento compuesto por 33 bungalós con una capacidad máxima de tres personas en cada uno. Todos están amueblados y equipados con cocina completa, amplio baño, salón, dormitorio y una terraza que permite disfrutar de los hermosos jardines tropicales que rodean las cabañas. También incluyen aire acondicionado, caja fuerte y dos televisores (en el salón y el dormitorio) conectados a los mejores canales europeos.

Además, cuentan con un entorno íntimo y privado, donde está permitida la práctica del nudismo. La diversión se concentra alrededor del gran yacusi climatizado y, sobre todo, de la piscina, donde se sirven cócteles y aperitivos. También existe la posibilidad de relajarse y recuperar fuerzas en la sauna exterior, jugar una partida en el billar, o conectarse a internet desde cualquier punto del resort. Es alrededor de este espacio central que se articulan diversas fiestas y actividades durante todo el año.

Pero Los Almendros se encuentra además frente al centro comercial Cita Centre y a pocos minutos a pie de varios de los puntos calientes del ambiente gay canario: la playa del Inglés o la avenida de Tirajana, con sus restaurantes, bares y pubs de moda. También del centro comercial Yumbo, donde cada noche abren algunas de las discotecas masculinas del momento: Mantrix, Babylon XL o Wom.

Para los que prefieren el ocio diurno, Gran Canaria ofrece preciosos paisajes en su interior, festivales de música clásica, de ópera, danza, circuitos de teatro y conciertos al aire libre. A esta lista hay que añadir diversos spas y centros de wellness, que han desarrollado tratamientos especializados destinados a mejorar la salud y disminuir los niveles de estrés: talasoterapia, masajes con algas, con barro o sal, entre otros.

Miles de orgullosos. Ningún otro evento en la isla tiene el poder de convocatoria del Gay Pride de Maspalomas, donde se reivindica la igualdad de derechos y se reclama la libertad de expresión de los diferentes comunidades gais que existen en el mundo. Aunque esta fiesta –que se celebra desde el 2002– es, ante todo, una oportunidad para el desparpajo, la caracterización y la lascivia. Durante la semana hay también exposiciones, un festival cinematográfico, un concurso de drag queens, eventos solidarios, una cabalgata y los fuegos artificiales más espectaculares de todo el año. Un desmadre.