SUS VAGONES FUERON testigo y escenario de la historia de Europa, de apasionantes aventuras de amor y espionaje. El Orient Express, el tren más famoso de la historia, remite a la época de los grandes viajes, cuando el mundo parecía más grande de lo que hoy es. Cuando viajar a Oriente era casi un sueño. El 4 de octubre de 1883, numerosos periodistas y curiosos se agolpaban en el andén de la estación del este de París para ver el principio de una nueva época. El Orient Express cambió la concepción de las travesías en tren: lo importante ya no era desplazarse, sino disfrutar del viaje. El expreso internacional, diseñado por el ingeniero belga Georges Nagelmackers, unía los destinos de París y Constantinopla (Estambul) y más tarde llegaría a las exóticas culturas asiáticas. Solo las clases altas podían permitirse viajar en estos hoteles rodantes ostentosamente decorados. El lujo, su vocación internacional y unas dosis de intriga dieron origen a la leyenda que luego culminaría la escritora Agatha Christie con su novela de misterio Asesinato en el Orient Express. Algunos de estos trenes legendarios siguen recorriendo hoy diferentes países europeos, la zona del sureste asiático y ciertas regiones de la India y el sur de África. La empresa Orient Express Trains & Cruises conserva varias máquinas antiguas pertenecientes a la misma flota que el mítico expreso, donde los viajeros dicen revivir el romanticismo de finales del siglo XIX. Además de los trenes legendarios, el grupo Orient Express realiza también diversos cruceros de lujo por Europa y Asia y posee hoteles emblemáticos repartidos por los cinco continentes, como el Cipriani de Venecia, el Copacabana en Río de Janeiro, el Charleston Place en Carolina del Sur o el Ritz de Madrid. En 1996, el grupo se hizo con el Reid’s Palace, colgado de un pico a más de 45 metros sobre el Atlántico en Madeira, y favorito de la realeza y las celebridades. La emperatriz Isabel I de Austria fue una de las invitadas a descubrirlo en su inauguración, en 1891. De sus instalaciones pudieron disfrutar el escritor George Bernard Shaw, numerosos miembros de la familia real británica y Winston Churchill, que visitó el hotel en 1949 para recuperarse de una apoplejía leve. La suite de Churchill, situada en la primera planta del hotel, sigue existiendo hoy.

UN CINCO ESTRELLAS

Reid’s Palace se encuentra a las afueras de la capital, Funchal, a 20 kilómetros del aeropuerto internacional de Madeira. El hotel está situado en 10 acres de exuberantes jardines semitropicales, como suspendido en la cima de un acantilado con vistas a la bahía. Abierto en 1891 para dar la bienvenida a los transatlánticos en su salida del Imperio británico, Reid’s Palace es uno de los hoteles más famosos del mundo y el único cinco estrellas de la isla portuguesa: combina su gran tradición eduardiana con lo último en confort y servicios. Tiene 163 habitaciones, 35 suites, individualmente decoradas y espaciosas. En este sentido, cuenta con dos piscinas climatizadas con agua de mar, refrescada a diario por la propia marea, dos pistas de tenis y una gran oferta de deportes de campeonato. El hotel ofrece un gran número de opciones para cenar, así como su famoso Afternoon Tea, con un servicio totalmente británico. Tomar té en el Reid’s tiene el encanto añadido de las famosas clases de tango del instructor Pedro Gonçalves. Una costumbre que se mantiene desde los inicios. Ya el dramaturgo irlandés Bernard Shaw dedicó una dedicatoria a Max Rinder, profesor de clases de tango del Reid’s Palace durante 1924 que decía: Para el único hombre que me ha enseñado algo. El comedor principal, con su decoración de estilo victoriano y sus monturas de escayola y candelabros italianos, ofrecen un espacio ideal y elegante tanto para las comidas como para las cenas. Los invitados son animados a vestirse de forma elegante por la noche, añadiendo un toque de glamur a esta atmósfera romántica. Durante el verano, los huéspedes cenan bajo las estrellas en el Ristorante Villa Cipriani, más informal, que sirve especialidades italianas y regionales al fresco. A finales del año pasado, el hotel abrió un nuevo concepto de spa para el disfrute de toda la familia. Entre sus terapias destacan el Nangfa Angel Bliss para niños, ideal para relajarles al tiempo que se estimula su sistema inmunológico o el Yothai Facial, regenerador orgánico facial para la piel sensible y las arrugas. En definitiva, el Reid’s Palace ofrece todo lujo de detalles para disfrutar de una estancia inolvidable.