EL SER HUMANO nunca dejará de sorprender. Su existencia es tan extraordinaria como insólitas sus acciones. Por eso, cada cierto tiempo, sacia su derecho a reinventarse con nuevas propuestas que, por extrañas que resulten de un buen comienzo, acaban hallando quórum suficiente como para convertirse en tendencia social. Eso es lo que ha ocurrido con el turismo destinado a las compras (en inglés, shopping) que, combinado con alguna otra motivación, acaba por decantar a muchas familias hacia uno u otro destino. Para estas, hay una ciudad en el mundo que seguro encabeza su lista de prioridades. Es Orlando, popular por sus parques temáticos pero, cada vez más, también por la oportunidad que brinda a sus visitantes de perderse por una superficie comercial equivalente a 900 campos de fútbol americano. Y muchas vacaciones hay que tener para acabárselos. La ciudad, ubicada en el corazón del estado norteamericano de Florida, tiene nueve centros comerciales de categoría internacional, con más de 1.000 tiendas, restaurantes y cines. El primero de ellos, y probablemente el más lujoso, es The Mall at Millenia, donde se puede contratar un personal shopper, que se encarga de crear una nueva imagen para el cliente. Y si el resultado es satisfactorio, lo mejor es celebrarlo comiendo un postre como primer plato en la Cheesecake Factory. El centro comercial más grande de la ciudad es The Florida Mall, con 250 tiendas y un gran número de atracciones para pasar la tarde, como por ejemplo Flowrider, un tanque donde practicar surf sobre una ola perpetua. Una tercera opción es el Festival Bay Mall, que organiza talleres de tiro al arco o pesca deportiva, y en el que uno puede unirse a los patinadores del parque Vans Skate o jugar en oscuridad en Putting Edge Fun, un campo de minigolf cubierto donde todo brilla mediante fluorescencias. Tampoco hay que dejar de visitar Pointe Orlando, recién remodelado, para ser el primero en probar los productos dermatológicos que se desarrollan en el centro experimental de Kiehls, o bien diseñar una montaña rusa al gusto en Wonder- Works, para acabar montando en ella. Virtualmente, claro. MARCAS A PRECIOS DE RISA Probablemente los centros comerciales más visitados de Orlando –por razones obvias– son los outlets, que ofrecen productos de marca fuera de temporada y con descuentos muy interesantes. El más reciente es Prime Outlets International Orlando. Allí se puede brindar con la fina cristalería Baccarat-Laliqueen o redescubrir la ropa íntima y sexi de Victoria Secret. Luego están los Orlando Premium Outlets, ampliados a comienzos de este año, y donde se pueden probar las fragancias Dior en una de las tres únicas tiendas de descuento que tiene en el mundo, envolverse en las sábanas de Frette, o escoger alguno de los accesorios de Burberry y su estampado príncipe de Gales. Pero no se confunda el lector: Orlando no centra su oferta comercial únicamente en los grandes almacenes. Por toda la ciudad y sus alrededores existen áreas de tiendas, cada una de ellas con un encanto especial. Por ejemplo, a través de las calles adoquinadas de los alrededores de la avenida Park y la plaza Hannibal se puede desde observar la nueva moda de los futuros grandes diseñadores de Los Ángeles, París o Nueva York en Threads, hasta apoyar a los artesanos del mundo comprando sus artefactos, artículos para la casa, juguetes o recuerdos en la tienda Ten Thousand Villages, una de las organizaciones más antiguas de intercambio equitativo del mundo. Y cerca del mismo centro de Orlando, el ecléctico vecindario de Thornton Park regala al más curioso visitas tan interesantes como la de la Zou Zou Boutique, donde quizás se tope con alguna de las carteras que las estrellas de Hollywood hicieron famosas, para acabar bebiendo un té, degustando comida orgánica y vegetariana o revisando la obra de los escritores del estado en la librería Urban Think! Por último, si las ansias por las atracciones no permiten alejarse de los parques temáticos, siempre se puede recuperar de la última descarga de adrenalina visitando los comercios que todos ellos incluyen. Dos pájaros de un tiro.