CARGADA DE SIGLOS; repleta de historia; rebosante de palacios, monumentos, jardines y tumbas; llena de vida y de actividad, sorprendente, única y absolutamente irrepetible, la ciudad de Pekín -Beijing en idioma pinyin-, merece por sí sola un viaje a la fabulosa China. Capital y centro político de la República Popular China, sus más de 10 millones de habitantes se distribuyen en diez distritos y ocho barrios que cubren 750 kilómetros cuadrados y que comprenden desde las áreas más tradicionales hasta una zona ultramoderna. Situada en una latitud prácticamente igual a la del sur de España, posee un clima marcado por una primavera y un otoño de agradables temperaturas, un verano húmedo y cálido, y un invierno seco y frío. Desde Pekín, una excursión de sólo 79 kilómetros permite visitar el sector badaling de la Gran Muralla que circunda el país. DIVERSAS OPCIONES Para quienes han soñado con la visita a China, cualquier recorrido por Pekín colma todas las expectativas. Desde la inconmensurable plaza de Tiananmen – famosa, entre otras muchas razones, por el levantamiento que acogió hace algunos años- hasta el Palacio Imperial, también conocido como ciudad prohibida, sin olvidar el Templo del Cielo, el parque Beihai con su Pagoda Blanca, las 13 Tumbas Ming, el jardín y las ruinas Yuanmingyuan, el jardín de la Gran Vista, los templos Tanzhe y Dazhong, y los palacios Yonghe y de Verano. La lista de 12 destinos jueves 27 de noviembre del 2003 lugares para visitar en la misma ciudad o en sus alrededores es prácticamente inacabable y a ella es preciso añadir un sinfín de calles, plazas, mercados, tiendas, espectáculos y curiosidades de muy diversa índole. Una noche en la opera de Pekín también parece casi imprescindible. DOS INCREÍBLES PALACIOS El Palacio Imperial y el de Verano son patrimonio de la humanidad y por sí solos merecen un viaje. Situado en el centro de Pekín, el Palacio Imperial es, en realidad, una verdadera ciudad -la antigua Ciudad Prohibida- que, durante más de 500 años, fue residencia de las dinastías Ming y Quing. Se dice que sus incontables pabellones y edificios contienen 9.999,5 habitaciones, una cifra ligeramente inferior a las 10.000 que, según la tradición, ocupaba el Dios del Cielo y que, por tanto, no podía ser alcanzada. El conjunto arquitectónico del Palacio Imperial está dividido en dos grandes conjuntos: la Corte Exterior y la Corte Interior. En la primera destacan los palacios de Taihe, Zhonghe y Baohe, mientras que en la segunda sobresalen los de Qianqing, Jiaotai y Kunningin.El Palacio de Verano está situado en el distrito de Haidin, destaca por su majestuosidad y por sus jardines, el más cocmpleto, el más amplio y el que mejor represena las esencia de los parques imperiales de todas las dinastías. Con una superficie total de 290 hectáreas comprende tres zonas: la residencia imperial, la colina de la longevidad y el lago Kunming. Entrando por la puerta oriental se llega a la residencia, con su sala de la benevolencia y la longevidad. COMPRAS Y GASTRONOMÍA Las viejas tradiciones, la artesanía y el arte están presenten en numerosas calles, tiendas, mercados y modernos centros comerciales, que ofrecen un notable volumen de objetos, tales como los cuatro tipos de bordados, el té Longjing, el licor Matai de Guizhou, la porcelana de Jingdeshen, muy diversas piezas de artesanía, preciosas muestras de pintura y de caligrafía, y muestras de la medicina china. Las calles de Liulichang, Xiushui, Wangfujing, Qianmen, Xidan, Jianguomenwai, Shihahai y Chaowai son especialmente interesantes para las compras o, simplemente, para pasear mientras se contemplan las incontables bicicletas que circulan como enjambres. La gastronomía es, por último, un capítulo que no cabe olvidar. En Pekín conviven las cocinas de Sahngai, Sichuan, Huaiyang y Guangdong, y destaca el estilo Shandong, propio de palacio. Mención especial merece un plato, el pato lacado, el mercado nocturno Donghuamen y la cena con espectáculo.