EL RETRATO

 de Mao Zedong preside la imponente plaza de Tiananmen, el corazón de Pekín, la capital de la República Popular China, que él mismo proclamó desde este escenario de hormigón en 1949. Un puesto de honor pa- ra el líder espiritual del comunismo chino que no esconde la evolución fulgurante que está experimentando la ciudad en su esprint final para la celebración de los Juegos Olímpicos del 2008. Lo signos evidentes de occidentalización se manifiestan en los rascacielos, los nuevos restaurantes y el reconocimiento de la propiedad privada, pero los rastros de su cultura milenaria so- breviven y siguen siendo lugar de obligada visita. Desde la misma plaza, símbolo también de los desastres del régimen tras la violenta represión de una manifestación de estudiantes en 1989, el visitante abarca un buen número de lugares de interés, como el mausoleo de Mao, el Monumento a los Héroes, el Museo de la Historia China o la impresionante, y en otros tiempos exclusiva, Ciudad Prohibida.

Se trata de un complejo diseñado en el siglo XV bajo las reglas de la simetría que acogió durante más de 500 años a los emperadores de las dinastías Ming y Qing, que reinaban des- de un complejo de 800 edificios y más de 9.000 habitaciones, considerado el centro de Pekín, y por extensión, del mundo. Una filosofía que también inspiró la construcción del Templo del Cielo, finalizado en 1420. Otro de los puntos neurálgicos del imperio, representa la unión del cielo y la tierra, mediante el uso del círculo y el cuadrado. Pekín es una ciudad enorme, con avenidas inmensas y largas extensiones de edificios. El viajero se siente como una hormiga, una sensación que se multiplica ante la gran muralla china, de más de 5.000 kilómetros de longitud, situada no muy lejos de la capital y construida como defensa de las invasiones bárbaras. Sin embargo, todavía queda la posibilidad de recuperar las proporciones en las diminutas tiendas de té, los tradicionales comercios de ropa, los pequeños y viejos templos bu- distas o en las calles abarrotadas y rui- dosas de barrios como el de Qianmen, al que se accede a través de una de las puertas de la antigua y poderosa capital del imperio chino.

TEXTO EDUARD PALOMARES

LA VISITA

Desde la plaza de Tiananmen se accede a la Ciudad Prohibida, antiguo hogar de emperadores

cómo ir

AS Scandinavian Airlines (www.flysas.es) ofrece una de las opciones e vuelo más rápidas para llegar a Pekín, con un total de 12 horas y 10 minutos de trayecto, con escala en Copenhague y Estocolmo. A través e Spanair, existen numerosos vuelos diarios a la capital danesa (dos esde Barcelona). Luego, SAS dispone de seis frecuencias semanales a ekín desde Copenhague y cuatro desde la capital de Suecia.