SUMERGIRSE EN aguas cristalinas contemplando un mundo fascinante multicolor. Reencontrarse con uno mismo a través de un viaje espiritual por la historia. Desafiar al desierto compartiendo la experiencia con sus habitantes o simplemente relajarse y disfrutar de todo un mundo de lujo, es la propuesta que la agencia de viajes Kuoni ofrece en la Península del Sinaí. Sharm El Sheij está situada en la costa del Mar Rojo en el extremo meridional de la península. Es una ciudad artificial edificada en torno a un pequeño pueblo pesquero que fue extendiéndose a lo largo de todo el litoral con la construcción de grandes y lujosos resorts que semejan auténticos oasis de paz y remanso. Cerca se encuentran las zonas de buceo más espectaculares donde poder contemplar toda la belleza submarina sin necesidad de sumergirse a grandes profundidades mediante la practica del esnórquel. En el Parque Nacional de Ras Mohammed, declarado Patrimonio de la Biosfera por la Unesco en 1989, las barreras coralinas pegadas a la costa descienden en vertical unos siete metros y allí, envueltos en aguas turquesas, explota un escándalo de colores y formas dignas del mejor diseñador. En la isla de Tiran, un pecio hundido durante la segunda guerra mundial muestra en la superficie la cara desoladora de un naufragio contrastando con su parte sumergida colonizada por corales y peces que han ocupado camarotes y salas de maquinas convirtiéndole en un hotel multicolor y vital. Toda la zona está protegida y estrictamente controlada. Las excursiones se pueden contratar en los hoteles o en los embarcaderos, duran todo el día y en ellas está incluida la comida y las inmersiones siempre guiadas por expertos buceadores. Para conocer el desierto del Sinaí hay que llegar hasta su corazón y visitar el Cañón Coloreado situado cerca de la ciudad de Nuweiba. La carretera que conduce hasta el cañón atraviesa como una cicatriz un desierto de fina arena dorada bordeado de agrestes montañas calcinadas por el ardiente sol. El trayecto se debe realizar en todoterreno ya que los últimos kilómetros se hacen a través de suelo arenoso poco estable. El cañón debe su nombre a las vetas de colores de sus paredes que a modo de pinceladas forman dibujos extraños y variopintos que dejan a la imaginación del que los contempla cualquier tipo de interpretación.

LUGAR DE PEREGRINAJE

Para muchos la visita al Sinaí es un peregrinaje a Tierra Santa. Según el Antiguo Testamento, Moisés recibió las tablas con los diez mandamientos en la cima del monte. Hoy sigue siendo un lugar sagrado venerado por las tres religiones monoteístas y visitado por creyentes y turistas curiosos. La ascensión se realiza durante la noche, parte desde el monasterio de Santa Catalina a eso de las dos de la madrugada y dura unas tres horas. Peregrinos, turistas y curiosos forman un reguero de luces en la noche que asciende lentamente por el tortuoso camino llamado Sikket Salyidna Musa (Sendero de Nuestro Señor Moisés), o conocido como el sendero del arrepentimiento por sus 3.750 peldaños tallados en la roca por un monje alucinado que dedicó su vida a esta tarea. Hay otro camino más corto pero que entraña mayor dificultad ya que algunos de los peldaños llegan a medir hasta un metro. Pero en cualquiera de las dos opciones se puede recurrir a los beduinos por un módico y discutible precio: un dromedario. Una vez alcanzada la cima, y aunque a cada uno le mueva un motivo diferente para emprender esta tortuosa ascensión, la recompensa final es para todos igual: ver el amanecer desde uno de los lugares más bellos del planeta.