LOS TESTIMONIOS coinciden. Vale la pena viajar hasta Jordania sólo pa- ra conocer Petra. Explorar la mágica y misteriosa ciudad jordana represen- ta una experiencia única e inolvidable. Es más, la enorme riqueza arqueológi- ca y monumental del lugar exige por lo menos tres días para visitarla al com- pleto. “Hazme igual a la maravilla celosamente guardada por el sol del este / Una ciudad rosada tan antigua como el tiempo…” Sean Bur- gon expresa en este poema las increí- bles sensaciones que transmite la be- lleza incomparable de Petra. Y no es exageración. Las palabras apenas hacen justicia a la magnificen- cia de la ciudad jordana, considerada por algunos arqueólogos como la oc- tava maravilla del mundo. Única en to- dos los aspectos, Petra es punto de encuentro de historiadores, antropólo- gos, geólogos, arquitectos, naturalis- tas y, por supuesto, arqueólogos, que acuden regularmente para ampliar sus estudios y entrar en contacto con el pa- sado más antiguo. Que la remota ciudad de Jordania es uno de los grandes tesoros arqueoló- gicos del mundo y la atracción más im- portante del país asiático está fuera de duda. Naturaleza y arquitectura convi- ven en perfecta armonía y confieren al lugar un aura mítica. Las impresio- nantes montañas de arenisca multico- lor, las escarpadas laderas rocosas, las cimas recortadas y los profundos acan- tilados, en los que se excavaron la ma- yoría de tumbas, fachadas, teatros y escaleras…, dejan boquiabierto y casi sin aliento al incrédulo viajero.

EL TESORO DEL FARAÓN

Hay muchas razones para visitar Pe- tra. Una de ellas es, sin duda, el famo- so Tesoro del Faraón (Al-Khazneh Fa- run), el monumento más bello de la ciu- dad. De inspiración helenística alejan- drina, con un toque artístico nabateo, su estilo arquitectónico es prácticamen- te único en el mundo antiguo. La des- comunal fachada, de 30 metros de an- cho y 43 metros de alto, corta la respi- ración de cuantos la contemplan. El Tesoro del Faraón fue excavado en el siglo I a.C. para albergar la tum- ba de un importante rey nabateo. Al- gunos expertos opinan que más tarde la construcción fue utilizada como tem- plo. Lo más destacado, no obstante, es la vistosa fachada excavada en la piedra. La elaborada técnica construc- tiva demuestra el talento y la genialidad arquitectónica del pueblo nabateo.

EXCURSIÓN NOCTURNA

Antes de llegar al Tesoro, el viajero tie- ne que recorrer un camino sin paran- gón. Se trata del Siq, la antigua en- trada principal de Petra, una garganta estrecha y profunda de 1.200 metros de longitud de una belleza natural so- brecogedora. El Siq está rodeado de impresionantes acantilados de hasta 80 metros de altura. La senda permi- te contemplar las características típi- cas de Petra: extrañas formaciones geológicas, rocas coloristas, terrazas agrícolas, canales de agua tallados en los propios acantilados, embalses y ni- chos votivos excavados en la roca. La excursión por el desfiladero has- ta llegar al Tesoro del Faraón es una de las experiencias más cautivadoras que puede experimentar el viajero. Y no só- lo durante el día. Por la noche, el Siq ofrece una imagen de ensueño. El ca- mino se ilumina con más de 1.500 ve- las alineadas a ambos lados del pasi- llo. La peregrinación hasta la misma fachada del Tesoro del Faraón transcu- rre casi en silencio. Una vez allí, los expedicionarios son recibidos con música tradicional jorda- na al son de la flauta. Sentados en el suelo y en las escaleras, los recién lle- gados toman un reconfortante vaso de té árabe –la bebida es símbolo de la hospitalidad del pueblo jordano– mien- tras se disponen a escuchar diferentes historias y leyendas de Petra de boca de un avispado narrador. Al despedirse, la retina del viajero aún conserva intactos los colores cambian- tes de la piedra de las montañas de la ciudad. Los tonos rojizos, violetas, na- ranjas, rosados…, revivirán los mejores momentos de un viaje inolvidable.