St Regis Bora Bora Resort

Los sueños ayudan a levantarse cada mañana

para afrontar la rutina diaria y seguir adelante en un mundo rodeado de cemento y humos. Por supuesto que existen alicientes en la vida cotidiana, pero todo el mundo necesita una razón para creer, darse ánimos y convencerse de que el trabajo duro vale la pena, de que la recompensa ante tanto esfuerzo llegará en algún momento. Las ilusiones son personales e intransferibles, pero es posible que muchas tomen la forma del St. Regis Bora Bora Resort, un complejo de villas enclavado en la impresionante isla tahitiana, en una laguna de aguas de un color turquesa casi irreal, con el océano Pacífico a un lado y el místico Monte Otemanu, al otro. Un horizonte lejano que quizás, si los vientos soplan a favor, pueda convertirse en realidad cualquier día de estos.

St Regis Bora Bora Resort

El complejo cuenta con 100 alojamientos que combinan el estilo del Pacífico sur con la sofisticación europea y puede definirse perfectamente como uno de los más lujosos de la Polinesia francesa. En especial, por sus villas suspendidas sobre el agua cristalina, protegidas por la bahía de cualquier insurrección marítima, capaces de conectar directamente de la mano de sus techos pajizos con los sueños de perderse en una isla desierta pero con las comodidades de cualquier hotel de cinco estrellas de una gran ciudad. Pueden ser de una o dos habitaciones, tienen terraza descubierta, sala de estar, cuarto de baño, ducha al aire libre, vistas a la isla o al océano y, algunas de ellas, piscina privada.

SUITE DE LUJO El colmo de la felicidad es la Royal Estate, una suite de máximo lujo con tres habitaciones, cinco cuartos de baño, dos salas de estar, una cocina para el chef, comedor al aire libre, despacho, jardines privados, piscina y playa privadas y una zona de spa, con yacusi, sauna y sala de tratamientos.

Otra modalidad de alojamientos son las villas de la playa, de diversas extensiones y construidas en tierra firme sobre la arena blanca y con salida inmediata al mar. También pueden ser de uno a dos habitaciones, tienen una piscina y un jardín privados, con glorietas cubiertas y tumbonas para disfrutar, simplemente, del placer de estar rodeado de un azul y un verde tan intensos que parecen que no sean de verdad.

Plan de vida en Bora Bora

Lagon Bora Bora

No solo se basa en estar tumbado al sol y zambullirse periódicamente en sus aguas turquesas de ensueño. También hay espacio para actividades más movidas, como el buceo en la laguna privada del St. Regis Resort, esquí acuático, excursiones de safari con todoterrenos, navegación, avistamiento de tiburones y rayas, senderismo y cruceros para ver la puesta de sol con un cóctel de acompañamiento.

El capítulo gastronómico está asegurado por los diversos restaurantes del complejo, aunque sobre todo por el Lagoon, comandado por el reconocido chef Jean Georges, que propone una cocina francesa de autor con fuertes influencias asiáticas, o el primer restaurante de la zona dedicado a cultivar el arte del sushi. Un menú, no solo culinario, para seguir creyendo en el paraíso.

Entonces … ¿Los sueños ayudan a levantarse cada mañana?

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