HAY CIUDADES QUE es casi obligatorio visitar, por lo menos una vez en la vida. Una de ellas es Praga. Por eso, quienes aún no lo hayan hecho no deberían necesitar ningún aliciente extra para ponerse en marcha. Pero quienes ya conozcan la ciudad –muchos, seguro– no pueden dejar pasar la oportunidad de conocer su Navidad. Cada año, la capital checa cuida con especial atención estas fechas, con música, fuegos artificiales, mercadillos tradicionales y otros eventos. Desde el 1 de diciembre, un enorme árbol de Navidad adorna la plaza de la Ciudad Vieja, centro neurálgico de las fiestas praguenses donde tienen lugar los tradicionales ciclos musicales navideños de la ciudad: los conciertos de adviento y la célebre Misa Navideña de Jan Jakub Ryba, que tiene lugar en Nochebuena, interpretada por los solistas de la Ópera Nacional de Praga y el Teatro Nacional. Durante los dos últimos meses del año se desarrollan eventos de carácter benéfico, como el concurso de la mejor máscara de Nicolás, Diablo y Ángel, el aguinaldo de Nicolás, que se reparte entre escuelas, hospitales e instituciones infantiles, así como el correo de Papá Noel, un concurso de cartas navideñas para niños en el que 100 afortunados reciben como regalo lo que hayan pedido en la carta. MERCADILLOS NAVIDEÑOS El día de Navidad se reparte la tradicional sopa de pescado entre todos aquellos que se acercan a la plaza de la Ciudad Vieja, que desde finales de noviembre está ocupada por pequeños mercadillos navideños, igual que la parte baja de la plaza de Wenceslao, que cuenta con productos de artesanía típicos de estas fechas: marionetas, juguetes de madera, dulces tradi-cionales, cristal de bohemia… Pero es en Año Nuevo cuando en la plaza se vive el momento cumbre de la Navidad praguense. El reloj astronómico renacentista del ayuntamiento, uno de los emblemas del país, tañe las últimas doce campanadas del año y pone en movimiento sus figuras alegóricas. A continuación comienza un espectáculo de fuegos artificiales y conciertos al aire libre que se extiende hasta bien entrada la madrugada. Cada año se concentra en la plaza una multitud procedente de muchos países, principalmente de Alemania, Austria y los países de la Europa del Este, y es uno de los lugares preferidos por los jóvenes para celebrar la Nochevieja. CULTURA TODO EL AÑO Durante el resto del año, la República Checa mantiene en pie su compromiso con la cultura. Para el 2004, la Oficina Nacional Checa de Turismo contará con dos nuevas rutas para conocer el país: la Ruta de la Música, con motivo del centenario de la muerte de Antonin Dvorak y los aniversarios del nacimiento de los compositores checos Bedrich Smetana y Leos Janacek; y la Ruta Unesco, con motivo de la inclusión de Trebic entre las localidades de la organización. Ambas se unen a las ya existentes, como la de Balnearios, la de Castillos y Palacios, la del Legado Español y la de la Peregrinación, entre otras, de manera que se puede descubrir el país desde diferentes perspectivas. A todo ello hay que sumar algunas citas anuales como el Festival de Jazz Agharta en marzo, el Festival Internacional de Música Primavera de Praga en mayo y el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary en julio, además de ferias regionales, festivales, exposiciones y el Campeonato Mundial de Hockey 2004, que acogerá Praga el próximo mes de abril