COMIENZA LA CAMPAÑA

de vacu- nación contra la gripe. Aunque mejor deberían prevenirnos contra el desáni- mo que provocan los días cortos, los jerséis de cuello alto y la oscuridad ves- pertina al salir de la oficina. Puestos a buscar un antídoto, alguno podría in- vertir los días que le quedan de vaca- ciones perdiéndose en algún paraíso le- jano, donde todavía sienta el calor del sol sobre el sombrero de paja: Puerto Rico. Allí incluso se entonan los villanci- cos navideños chapoteando en la pla- ya. Sus 28 grados de temperatura me- dia anual lo permiten. La capital, el Viejo San Juan, desig- nado por las Naciones Unidas como pa- trimonio de la humanidad, es una ciu- dad amurallada construida hace 500 años, con calles adoquinadas, museos, residencias restauradas, boutiques, ca- fés, restaurantes, galerías de arte y al- gunos de los ejemplares de arquitectu- ra colonial española (siglos XVI y XVII) más auténticos de todo el hemisferio. Fue fundado en 1521, lo que le con- vierte en la ciudad capital más antigua del territorio norteamericano. Entre sus muchos puntos de interés se encuen- tran el castillo El Morro, construido por los españoles entre 1540 y 1586 para proteger la bahía de San Juan de la amenaza invasora.

Otro viejo enclave estratégico en la isla es la fortaleza, la mansión ejecutiva más antigua bajo uso continuo en el Nuevo Mundo. Continúa el paseo. Casa Blanca es uno de esos lugares que invitan a la hos- pitalidad. Construida en 1523 para ser- vir como residencia de la familia de Pon- ce de León, primer gobernador de la isla, hoy en día cuenta con un museo de la vida familiar durante los siglos XVI y XVII y de los indios taínos (primeros habitantes del actual Puerto Rico). El recorrido cultural prosigue en el mu- seo Pablo Casals, que guarda memo- rables recuerdos del famoso violonche- lista, quien residió en la isla los últimos 20 años de su vida. Y de obligada visi- ta es la catedral de San Juan, una de las iglesias cristianas más antiguas del hemisferio.

 LA COSTA, A UN PASO

En Puerto Rico se encuentran algunas de las playas más hermosas del mun- do. Desde las blancas arenas de Isabela hasta otras negras y de origen volcáni- co, cerca de Punta Santiago. Desde una caminata en las aguas llanas de Luqui- llo hasta las excitantes olas de Rincón. Pero lo mejor es que no son necesarios largos desplazamientos para ir de una a otra. La isla solo tiene 176 kilómetros de este a oeste y 62,4 de norte a sur. A un tiro de piedra. Y si el grado de des- canso del visitante roza la vagancia, se puede optar por quedarse en Viejo San Juan, una de las pocas ciudades del mundo que cuenta con playas de cate- goría junto al núcleo urbano. Un ejemplo es la playa de Isla Verde en Carolina, al este de Ocean Park y al oeste de Piñones, donde las refrescan- tes aguas del Atlántico atraen tanto a vi- sitantes como a los propios habitantes de San Juan.

Isla Verde es en realidad una serie de playas que se extienden próximas a hoteles de lujo, urbanizacio- nes residenciales, restaurantes, clubs y parques. Un hervidero de vida durante los fines de semana. El Escambrón, en Puerta de Tierra, es una playa pública ubicada a la en- trada del Viejo San Juan, con un gran ambiente familiar. Finalmente, Ocean Park es otra de las playas más hermo- sas del área metropolitana y un autén- tico paraíso de preciosas aguas azules, ideales para practicar la windsurf y el ki- tesurf. Con numerosas actividades du- rante toda la semana, Ocean Park es el lugar perfecto para poner punto y final a un via- je que previene del síndrome otoñal. Como las va- cunas.

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