En India, el llamado triángulo dorado representa una de las rutas turísticas más habituales, que conecta las ciudades de Delhi, Agra y Jaipur.
La primera parada supone darse de bruces con una gran metrópoli con un estilo de vida caótico pero, al mismo tiempo, con lugares que rebosan espiritualidad.
La segunda regala la que, sin duda, se podría definir como la imagen más plástica que cualquiera puede llevarse del país asiático: el Taj Mahal brillando bajo el cielo azul.
La tercera, Jaipur es quizás la que atesora una fama menor, pero no hay que subestimar a la conocida como la ciudad rosa por la terracota y arenisca utilizada para construir buena parte de los palacios, fortalezas y fuertes de su casco antiguo.

Capital del Rajastán, tierra de príncipes y marajás, Jaipur está enclavada en pleno desierto y aún conserva parte del espíritu tradicional indio, algo que se puede comprobar al observar a sus mujeres vestidas con llamativos saris y a sus hombres con grandes turbantes.
Fue construida en el siglo XVIII por Sawai Jai Singh, un gran aficionado a la astronomía, cosa que queda reflejada en construcciones como el Jantar Mantar, uno de los cinco observatorios construidos por el gobernante en toda India, que reciben el nombre de yantralaya, lugar utilizado por los reyes para observar la posición de las estrellas.
Está formado por una colección de monumentos escultóricos –el más alto es el Samrat Yantra, de 27 metros– cuyas formas permitían estudiar con precisión la evolución de las sombras producidas por el sol. De hecho, todavía pueden ser utilizados para averiguar la hora solar, la inclinación del sol, la hora en que aparecerán las estrellas y los planetas en el firmamento o incluso predecir un eclipse.

La imagen más icónica de Jaipur es el Hawa Mahal, que se podría traducir en castellano como el palacio de los vientos. Quizás es el edificio que mejor representa la esencia de la ciudad rosa gracias a que se usó arenisca como material de construcción, con incrustaciones realizadas en óxido de calcio.

Existen muchos otros lugares dignos de una visita en Jaipur, pero es recomendable reservar unas horas para salir de la ciudad en busca del Amber Fort, un palacio fortaleza medieval (foto), y el Jal Mahal o palacio sobre el agua, construido en el siglo XVIII sobre un lago, con cúpulas y torres octogonales.
Vale la pena visitarlo tras los monzones, cuando las lluvias han llenado el lago y solo es accesible por un paso elevado, seguramente para cumplir los deseos de privacidad que todo marajá merece.

Datos generales para viajar al Rajastán:

  • País: India
  • Región: Rajastán
  • Capital (del Rajastán): Jaipur
  • superficie: 343.000 Km2
  • Población: 56.473.122 hab.
  • Idioma: Hindi
  • Moneda: rupia india

Cómo viajar al Rajastán:

  • Agencia de viajes: www.splendidtravel.es
    Una buena opción para adentrarse en el triángulo dorado de India pasa por el recorrido que brinda Splendid Travel, que incluye las ciudades de Delhi, Agra y Jaipur. Un viaje de ocho días y seis noches que ofrece el valor añadido de diversos servicios regulares, guía de habla hispana y pensión completa en hoteles de cinco estrellas, por 1.280 euros, con todas las tasas incluidas. La agencia también organiza programas a medida por todo el país.
  • Más información: www.incredibleindia.org