Única, caótica, eterna e bellissima, así es Roma. Mítica desde su nacimiento,  grandiosa y misteriosa, sus monumentos históricos y sus amplias avenidas han visto casi de todo: encarnizadas luchas de gladiadores, escandalosos romances entre reinas de Egipto y emperadores romanos, luchas de poder entre intrigantes familias rivales, gloriosos renaceres artísticos, y hasta icónicas actrices de Hollywood recorriendo sus calles a lomos de una Vespa. Sin lugar a dudas, Roma es una ciudad que deslumbra y cautiva al visitante, sumiéndolo, a cada paso, en un profundo síndrome de Stendhal.

 Foro

Y es que, para disfrutar de Roma basta con ir paseando por sus calles empedradas y deleitarse con las pequeñas maravillas que se esconden en cada esquina.  Por un lado, la Roma más antigua e histórica, se extiende desde la Piazza del Campidoglio a la colina del Palatino, y es sin lugar a dudas el majestuoso Panteón de Agripa, construido por Adriano entre los años 118-128 d.C, una de las visitas que no se debe pasar por alto al visitar la ciudad eterna. Junto a él se encuentran también dos de las plazas romanas más bellas, la della Minerva y la de Sant’Ignazio. Así, poniendo rumbo al Anfiteatro Falvio, otro de los grandes monumentos de Roma popularmente conocido como el Coliseo, a través de la majestuosa Via dei Fori Imperiali,  el visitante puede maravillarse con las ruinas del Foro Romano, antiguo corazón del Imperio, y convertido hoy en día en un conjunto espléndido de monumentos que resumen el pasado glorioso de esta gran urbe.

Pero dejando de lado su monumental pasado romano, la ciudad volvió a relucir bajo el mandato de la poderosa e influyente familia Medici, convirtiéndola de nuevo en epicentro del arte y la cultura durante el Renacimiento. Fue entonces cuando se erigió la Basílica de San Pedro del Vaticano, hoy cuna de la cristiandad y uno de los mayores tesoros patrimoniales del mundo, construida con los mármoles expoliados de las termas de Diocleciano y Caracalla. Junto a la Basílica, en el mismo barrio de Borgo Pío, se encuentran los Museos Vaticanos, en cuyas paredes se exhiben las obras de los grandes artistas del Renacimiento, coronados por la impresionante Capilla Sixtina, del gran maestro Miguel Ángel.

Alejándose un poco del centro de Roma se pueden descubrir muchos de los secretos que alberga esta increíble ciudad, como sus maravillosos parques y jardines; el más conocido, el de como Villa Borghese esconde preciosas esculturas de Bernini, y lienzos de Tizziano y Caravaggio. Asimismo la ciudad eterna esconde bellas iglesias y basílicas, como Santa Sabina, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros,  Santa María en Trastevere i la de San Pietro in Vincoli, donde el visitante puede contemplar el famoso Moisés de Miguel Ángel. ¿Y qué sería de un viaje a Roma sin poner la mano dentro de la bocca della verità? Para ello habrá que acercarse hasta la iglesia ortodoxa de Santa María in Cosmedin, junto al Monte Aventino.

Roma 1

Pero si hay un itinerario obligado, ese es recorrer la popular Via dei Corsi, la calle más conocida y transitada de Roma, que va de la Piazza del Popolo al descomunal monumento a Vittorio Enmanuelle, partiendo en dos lados esta gran urbe. Las vías aledañas esconden auténticas joyas como la Piazza Navona, el palacio Barberini, el Ara Pacis de Augusto, o la impresionante y cinamatográfica escalinata de la Piazza de Spagna. Recorrer sus empedradas callejuelas, disfrutar de un auténtico gelatto italiano, o admirar los escaparates de algunas de las firmas italianas más exclusivas de Via Condotti, como Gucci, Fendi o Prada, son algunas de las cosas que no deben dejar de hacerse. Mientras, el aroma de un espresso recién hecho, procedente del emblemático Sant’Eustacchio il Caffé, guía al vistante hasta la bella Fontana di Trevi donde, una vez allí, bajo la atenta mirada del dios Neptuno y los hipocampos, sólo queda lanzar una moneda al agua y esperar a que la leyenda de la ciudad eterna conceda al visitante, el deseo de poder volver a pasear bajo el cielo de Roma.

 Fontana

LO QUE NO DEBES DEJAR DE HACER….

Tomar el aperitivo italiano

Al caer la noche, los habitantes de Roma se dirigen a los alrededores de las concurridas plazas Navona y Campi di Fiori, y a lo largo de Via del Governo Vecchio, para disfrutar de una tradición relativamente nueva pero completamente arraigada ente los jóvenes romanos, el aperitivo. Los bares y restaurantes de la ciudad ofrecen una buena selección de gastronomía italiana para acompañar una de las bebidas estrella del aperitivo, el Spritz, una mezcla de Apperol y prosecco muy popular entre los italianos.

Visitar el bello barrio del Trastevere

El popular barrio del Trastevere, con sus estrechas callejuelas, llenas de viejos edificios desconchados, oxidados balcones con buganvillas y coladas secándose al a sol,  se llenan de vida durante el fin de semana con romanos que vienen a disfrutar de un buen plato de pasta en algunos de los ristoranti, como el Ditta Tranchetti, en el que además se pueden adquirir auténticas delicias italianas, o Alle Fratte di Trastevere cuyos spaghetti alla zucca ya son conocidos en toda la ciudad.

Texto: Carlos Vidal

Imágenes: Turismo de Roma