ROMA NO ES SOLAMENTE

la ciudad eterna. Es, también, una ciudad infinita. Porque infinitos son sus innumerables encantos; sus puntos de atracción turística; su oferta arqueológica, arqui- tectónica, cultural y artística; sus calles, callejue- las, plazas, plazuelas, rincones, puentes y jardi- nes por los que pasear. El transcurso de los milenios han hecho de Roma una ciudad sin pa- rangón posible, una urbe que ha sido capital del Imperio Romano; que ha sido y sigue siendo el centro neurálgico de la Iglesia Católica, el lugar desde donde el Papa habla urbi et orbe, donde las órdenes religiosas instalan sus sedes centra- les; que ha vivido intensamente el Renacimiento y ha acogido a lo largo de los siglos a los más grandes artistas de occidente.

 La superposición de cada momento histórico ha creado tal cúmulo de creaciones que el turista que desee conocerlo todo se enfrenta a una misión casi imposible. Además, las actividades de excavación y res- tauración han aumentado considerablemente, lo que se ha traducido en la apertura al público en los últimos años del nuevo museo de la restau- rada Villa Borghese, en el parque del mismo nom- bre; de la Domus Aurea, un palacio construido por Nerón, o de una importante necrópolis des- cubierta no hace mucho en el Vaticano. Entre las más recientes novedades destaca también la re- cién restaurada capilla Pamphilj, que ha abierto sus puertas tanto para ser admirada como pa- ra el culto. Se trata de una construcción de es- tilo románico-bizantino que mandó construir el príncipe Alfonso a finales del XIX. Asimismo, es posible visitar, hasta el 31 de diciembre, la Li- monai, de Villa Torlonia.

EL PLACER DE CALLEJEAR

Más allá de las habituales rutas turísticas existe otra Roma que encierra el espíritu de genera- ciones, los recuerdos de una historia agitada, el modo de vida de los romanos. Y todo ello en- vuelto en unos colores –donde predominan los tostados–, unos aromas y unos acentos que iden- tifican y dan carácter a cada uno de los barrios de la ciudad. Pasear por Roma puede incluir un agradable recorrido por las calles, plazas y rin- cones del Trastevere, con la casi imperdonable visita a la iglesia de Santa María in Trastevere y quizás un pausado almuerzo, en cualquiera de sus innumerables trattorias o pizzerías, en las que no puede faltar el antipasto. También junto al Tí- ber, el antiguo gueto judío constituye un lugar dig- no de ser visitado, aunque solo sea por las rui- nas del teatro de Marcello, el pórtico de Augus- ta, el templo dedicado a Apolo y por el placer de saborear unas carciofi a la judea.

EXPOSICIONES Y ESPECTÁCULOS

Para aquellos a quienes no asuste caminar, des- de la plaza Navona o desde el Panteón se ofre- cen infinidad de rutas por las callejuelas del en- torno o por el populoso Campi di Fiori, uno de los barrios más dinámicos de la ciudad. Además, Roma sorprende siempre por el volumen y la ca- lidad de las exposiciones y acontecimientos cul- turales que se celebran continuamente, como la 21ª edición del Romaeuropa Festival, que se pro- longará hasta el 9 de diciembre con más de 39 espectáculos de arte, teatro, danza y música.

 

Entre las maravillas abiertas recientemente al público figuran la Domus Aurea y una necrópolis del siglo II +cultura