AHUYENTAR LOS ESPÍRITUS, invocar la fertilidad y la lluvia, bendecir la comida, la bebida… Todas estas costumbres tienen su base en la creencia en Dios, Jesús Cristo y la Virgen. Estas escenas son habituales en Rumanía, sobre todo en los meses de Pascua y Navidad. Así, no es de extrañar que las iglesias y los edificios religiosos sean parte de los principales reclamos de un país misterioso. El país de Drácula. Los templos espirituales de Transilvania son un claro ejemplo del aire religioso de un país que supera los 22 millones de habitantes. En esta provincia de castillos y palacios se formó el núcleo del pueblo rumano y los romanos montaron la Ulpia Traiana Sarmizegetuza Regia, el centro administrativo de las regiones conquistadas. En las ciudades dacicas y romanas, verdaderos museos al aire libre, se pueden contemplar santuarios llenos de misterio y objetos de culto. Los montes Cárpatos, los monasterios de Bucovina y las iglesias de Maramures son otros puntos de gran interés. CRECE EL TURISMO El número de turistas españoles que visitaron Rumanía en el 2002 subió un 21% con respecto al pasado año. En este sentido, destaca la gran cantidad de iniciativas para fomentar las visitas al país. Los programas dedicados al turismo rural, los cruceros por el delta del Danubio, los paseos por la capital Bucarest, y las rutas por las zonas vitícolas y de montaña completan una oferta llena de atractivos.