NI GONDOLEROS A RAYAS, ni bel can- to de fondo. La versión estadounidense de los canales venecianos conserva sólo los elementos justos para que la compa- ración sea válida: canales con agua, pe- queñas embarcaciones y una romántica atmósfera, que no habla en italiano, sino en spanglish. El Paseo del Río o River Walk es posiblemente la principal atracción de San Antonio, en el estado norteamerica- no de Tejas. Más de dos millas y media de canales que corretean a través del cora- zón mismo de la ciudad, y que han sido convertidas en un recorrido plagado de cipreses, robles, sauces, flores tropicales, cascadas, senderos zigzagueantes y, de vez en cuando, un puente espontáneo que facilita el cambio de orilla. Para alcanzar un punto cualquiera, ca- da uno establece su propia ruta: una ri- bera o la contraria, una altura o el piso in- ferior, un atajo que asciende hasta el nivel de calle o a través de un centro comercial construido sobre las aguas. Pero el cami- no más corto siempre es la línea recta, aunque a veces implique caminar sobre las aguas. Para eso están los botes, la ma- yoría de ellos turísticos, sobre los que pue- den divisarse, sólo de paso, algunos de los enclaves más importantes de la ciu- dad, junto a restaurantes, bares, clubs nocturnos, comercios, rascacielos, cen- tros comerciales y apartamentos de lujo. Todos ellos dándose codazos por obte- ner la primera fila en este gran show.

LA TRANSFORMACIÓN

Se apaga el sol. Pero el River Walk no mue- re; más bien se transforma. Lo que de día uno visitó con cámara y sandalias, lo re- vive por la noche enfundado en su mejor uniforme. Primero la cena, en alguno de esos restaurantes de reconocido prestigio en todo el estado, donde degusta las es- pecialidades de la comida mexicana, las exquisitas carnes o el marisco, y prepara el estómago para lo que pueda venir lue- go: la fiesta, vocablo latino que chifla a los tejanos hasta el punto de utilizarlo en ca- si todos los contextos todas partes, pue- de comenzar en alguno de los hoteles que bordean el río, y que ofrecen mucho más