SE HAN DADO CASOS

de personas que han envejecido en una cola de co- ches cargados de esquís camino del Pi- rineo leridano o andorrano. Todo, para ha- cer un descenso entre la marabunta y llegar el lunes con la cabeza bien alta al trabajo con un atronador “he ido a es- quiar”. En la playa, los contorsionismos para lograr una parcelita de arena preci- san conocimientos de ingeniería de puen- tes, caminos y, en este caso, playas. ¿Les suena, verdad? Dejen que les de- mos una suculenta alternativa: San Car- los de Bariloche, la puerta de la Patago- nia argentina. Si les apetece darse un ho- menaje, esta ciudad cercada por el par- que natural Nahuel Huapi –una alfombra verde, blanca y azul de 600.000 hectá- reas– derrocha estilo, equipamientos y ca- lidad de servicios para disfrutar tanto de los deportes de nieve como del placer de no pensar en nada tumbado en una pla- ya, contemplando un sol extinguido so- bre las cumbres nevadas de la cordillera de los Andes.

Bariloche cuenta con más de 300 establecimientos hoteleros de distintas categorías, que suman casi 20.000 camas, ubicados en la ciudad y sus alrededores. También se permite la acampada en lugares concretos. En cuanto a las comunicaciones, Bariloche dispone de aeropuerto internacional a 17 kilómetros del centro de la ciudad y una extensa red de carreteras.

ENTRE LOS GRANDES

 Echen una ojeada a la foto superior. Les aseguro que no se ha borrado la multitud con Photoshop ni se ha retocado la in- tensidad de los colores. Por supuesto, tampoco vayan a pensar que es una foto robada de los Alpes suizos. De hecho, el complejo turístico de Bariloche es una de las cuatro maravillas alpinas que for- man parte del Leading Mountain Resort of the World, algo así como la Guía Mi- chelin de los centros de montaña. La ciudad ofrece a los visitantes un em- pacho de alternativas lúdicas, deportivas, culturales y gastronómicas. El esquí se ci- ta en Cerro Catedral, el centro invernal más importante de Suramérica, con 20.000 hectáreas de laderas de nieve y 70 kilómetros de pistas en perfecto esta- do.

 La cocina viene garantizada con los más de 200 establecimientos entre res- taurantes, pubs, parrillas, confiterías y casas de té que ofrecen pre- parados típicos patagónicos como jaba- lí, ciervo, trucha o curantos. En cuanto al deporte, además del es- quí, los visitantes pueden practicar pes- ca, senderismo, paseos a caballo, rafting, kayak, parapente, bicicleta de montaña o descenso de cañones. Y qué decir del golf: San Carlos de Bariloche cuenta con dos lujosos campos de 18 hoyos. Otro de los encantos para toda la fa- milia que ofrece esta zona del noroeste de la Patagonia argentina es la extensa oferta de excursiones para toda la fami- lia, que permiten visitar desde la estepa patagónica hasta las cumbres andinas, pasando por el lago Nahuel Huapi, isla Victoria o la cascada de los Cántaros.

 CONGRESOS DE ALTURA

Bariloche cuenta con la infraestructura y el equipamiento necesarios para la or- ganización de todo tipo de eventos, des- de pequeños grupos de incentivos a gran- des congresos internacionales. Para ello, la ciudad dispone de hoteles de alta ca- tegoría, salones totalmente equipados y servicio de traducción simultánea.