JUNTAS POR SU CERCANÍA, pero di- ferentes y, al mismo tiempo, complemen- tarias, Santa Cruz de Tenerife y La La- guna son dos ciudades llenas de posibili- dades para realizar una escapada y dis- frutar de la primavera en pleno invierno. Ambas aglutinan, además, una gran ofer- ta cultural con conciertos, exposiciones, festivales… y están plagadas de historias y arte, además de albergar comercios exclusivos en los que se pueden encon- trar las primeras marcas. Además del clima, las dos ciudades cuentan con señas de identidad que las convierten en algo diferente. Lo más ca- racterístico de Santa Cruz es su peculiar mezcla de tradición y modernidad. La seña de identidad de La Laguna es, en cambio, la historia que adorna sus ca- sas, calles y plazas, y que le han hecho merecedora de la declaración de Patri- monio de la Humanidad por la Unesco. Para los amantes del mar, ambas cuen- tan con costa a sólo 10 minutos del cas- co. En Santa Cruz, la hermosa playa de arena dorada de las Teresitas; en la La- guna, dos pueblos pescadores como Bajamar y Punta del Hidalgo. En la capital, por otro lado, se puede disfrutar de muchas rutas diferentes: cul- turales, comerciales e incluso en la na- turaleza (la ciudad está rodeada, salvo en su zona de costa, por la cordillera de Anaga). Cualquiera es válida para des- cubrir la identidad de este lugar. Los re- corridos por el centro de la capital isle- ña adquieren aún más belleza, si cabe, cuando se acerca la Navidad y las luces y adornos acompañan cualquier paseo. La cultura está presente en cada rin- cón, en cada calle, porque Santa Cruz combina las edificaciones más tradicio- nales como la Iglesia de la Concepción, perteneciente a los siglos XVII y XVIII, con ejemplos de vanguardia como el audito- rio de Tenerife, un edificio escultórico rea- lizado por el célebre arquitecto Santiago Calatrava, o la sede de presidencia del Gobierno, de los canarios Artengo, Me- nis y Pastrana. Además, en su afán de progreso cultural, Santa Cruz acoge y acogerá las ideas de importantes y afa- mados arquitectos como Herzog y De Meuron, con proyectos que se están lle- vando a cabo en el centro de la ciudad.

EL MUSEO EN LA CALLE

Precisamente es en el centro donde se encuentra uno de los tesoros más pre- ciados de la capital tinerfeña: el museo en la calle. Esculturas de autores como Joan Miró, Henry Moore, Óscar Domín- guez o Martín Chirino se pueden admi- rar en las principales calles y parques de la ciudad. El recorrido es sencillo y muy agradable entre laureles de indias y flo- res de pascua y, en ocasiones, compar- te itinerario con el gran centro comercial al aire libre que es Santa Cruz, con ca- lles peatonales y tiendas para todos los gustos y bolsillos, además de una nue- va zona de expansión comercial y eco- nómica revestida de vanguardia. Tras el ajetreo, el colofón lo puede po- ner una buena cena en uno de los nu- merosísimos restaurantes existentes o una velada agradable escuchando un concierto de la orquesta sinfónica de Te- nerife o, incluso, ambas cosas. Al igual que ocurre con Santa Cruz, un paseo por La Laguna es un auténtico lu- jo. Esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la organización de su plano, su monumentalidad y su exce- lente grado de conservación, es el ar- quetipo de la ciudad territorio y el primer ejemplo de ciudad no fortificada. Sus ca- lles están plagadas de historia en sus edi- ficios, en sus empedrados y en la forma de ser de las personas. La Laguna tiene un total de 41 edificios considerados mo- numentos, como la sede del ayuntamien- to, la iglesia de la Concepción, la cate- dral, el palacio de Nava o el instituto Ca- brera Pinto.

CIUDAD UNIVERSITARIA

Cualquier paseo por La Laguna es sor- prendente. Las leyendas, historias y tra- diciones que esconde cada fachada pue- den disfrutarse mejor con una visita guia- da. Muchos de los edificios han sido re- habilitados y al entrar en ellos se descu- bre que no sólo por sí mismos son dig- nos de mirar sino que, además, albergan exposiciones, conciertos y un gran nú- mero de actividades culturales para rea- lizar cualquier día del año. La vida se respira en cada rincón de La Laguna, que es ciudad universitaria. Pasear por sus calles permite transpor- tarse a otra época con todas las como- didades del siglo XXI, con el sabor espe- cial de un lugar que convive con la cultu- ra. Por la noche, la oferta de restauran- tes, conciertos y actividades es tan am- plia que es difícil decidirse.