AL MARGEN

de las creencias religiosas de cada uno, la Semana Santa es, sin du- da, una de las expresiones culturales y re- ligiosas más importantes, auténticas y emotivas de España. Puntual como la en- trada a la primavera, esta genuina cele- bración constituye una de las tradiciones más profundas y arraigadas del conjunto del Estado, con siglos de historia que la ligan inevitablemente con el imaginario po- pular, y en la que se recuerda y conme- mora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

 La Semana Santa se celebra en la mayoría de ciudades y pueblos de España, cuyas calles se convierten en es- cenarios de fervor y devoción religiosa en los que se funden el duelo y el recogimien- to al recordar la muerte de Cristo. Estos sentimientos conviven con la mú- sica, el colorido y la magia de las proce- siones, desfiles solemnes en los que nu- merosas personas acompañan las imá- genes religiosas –tallas policromadas con alegorías evangélicas, especialmente de la Pasión de Jesús y de la Virgen– en su recorrido por las calles a hombros de los costaleros. Muchas de estas imágenes, elaboradas hace más de cinco siglos, constituyen excepcionales muestras del arte religioso español.

 SOBRIEDAD Y COLORIDO

 A pesar de los elementos comunes pro- pios de la liturgia de la Semana Santa, los rituales se celebran de manera distinta se- gún el carácter y las tradiciones de cada región. Así, la austeridad y el silencio de las celebraciones de los pueblos caste- llanos –la sobriedad, no exenta de emo- ción, predomina en las procesiones de Za- mora, León, Salamanca y Valladolid– con- trasta con el derroche de luz y color de las celebraciones andaluzas y levantinas. En Andalucía destacan las fiestas de Granada, declaradas de interés turístico nacional, con la espectacular procesión del Cristo de los Gitanos (miércoles), la Procesión del Silencio (Jueves Santo) y la de las Angustias (Sábado Santo); las de Málaga, que se remontan al siglo XV y de las que resaltan los pasos de la Pasión de Cristo y la ornamentación barroca de los tronos; y, sobre todo, la de Sevilla, con una sesentena de procesiones que sacan a la calle algunos pasos del siglo XVII, edad de oro del arte andaluz y de su imagine- ría.

Destacan especialmente las tallas de vírgenes, bellas y barrocas imágenes con coronas de plata o de oro, mantos borda- dos y túnicas de terciopelo; en este sen- tido, la salida de la iglesia de la Virgen de la Macarena a las doce de la noche del Jueves Santo es uno de los momentos más importantes de la Semana Santa. Igualmente recomendables, entre muchas otras, son las celebraciones de Toledo, la Procesión del Viernes Santo de El Fe- rrol (A Coruña) y la Procesión del En- cuentro, con imágenes articuladas en Viveiro (Lugo), así como la Proce- sión del Domingo de Ramos de Elx (Alicante), con una de las mayores concentraciones de palmas.

 MÚSICA Y ATUENDOS

Los distintos pasos marchan acom- pañados de bandas de música y miembros de las cofradías, también llamados nazarenos, quienes, vesti- dos con túnicas y encapuchados del color de la hermandad, simbolizan a las personas que van a castigar a Je- sucristo; esta es la razón por la que se tapan la cara, como señal de ver- güenza. El color de tan característi- co atuendo va desde la pureza del blanco hasta el luto del negro y los tonos morados o púrpuras. La música juega también un pa- pel fundamental en las procesio- nes, ya sea haciéndose eco del dolor que impera en el ambien- te como de la alegría del Do- mingo de Resurrección, en el que se pueden escuchar ya interpretaciones de música tradicional. Momentos, unos y o- tros, en que el sonido de los tambores y las trom- petas se funde con el olor a cera de las velas para crear un ambiente inigua- lable cargado de pasión, emoción, historia y sig- nificado.

Más cultura

La austeridad de las fiestas en Castilla contrasta con el fervor y la pasión de los pueblos del sur

REPRESENTACIONES EN CATALUNYA

Desde el siglo XVI se celebra en Esparreguera (Bar- celona) el gran teatro de La Passió, representación de la pasión de Cristo que recoge el testigo de los antiguos autos y misterios del teatro medieval eu- ropeo. La obra, organizada e interpretada por ac- tores no profesionales de esta localidad, cuenta con la participación de unas 700 personas. Otra de las mayores representaciones religiosas que tienen lu- gar por estas fechas en Catalunya es el Misterio de la Pasión de Cervera (Lleida), que viene celebrán- dose desde el año 1481. Esta se puede ver todos los domingos de Cuaresma en el gran teatro de La Passió. En cuanto a las procesiones, destacan las de L’Hospitalet de Llobregat, en Barcelona (en la foto). Por otra parte, en Girona se baila la Dan- za de la Muerte, con mimos disfrazados de es- queleto que marchan por las calles de la ciudad pre- cedidas por el son de un tambor.