LAS ISLAS SEYCHELLES son el destino soñado por millones de turistas. Y no es un tópico. Las imágenes de postal que muestran los reportajes sobre el archipiélago no sólo causan impacto en las retinas de los atónitos espectadores, sino que permanecen grabados a fuego en un rincón de su memoria. No es para menos. El deseo de viajar hasta las Seychelles y descubrir sus innumerables atractivos está más que justificado. El archipiélago, formado por 115 islas, constituye un inmejorable antídoto para combatir el estrés que provoca el ajetreo y la tensión de la vida diaria. Un ecosistema único, una reserva natural incomparable, un agradable clima tropical, lugares aislados y exóticos, arrecifes de coral, alojamientos privados, playas accesibles y vírgenes de aguas cristalinas… Todo esto y mucho más convierten a las Seychelles en uno de los destinos turísticos más solicitados. INTERIORES Y EXTERIORES Situado al oeste del océano Índico, 1.600 kilómetros al este de la costa de Kenya, entre 4º y 10º al sur del Ecuador, el archipiélago está compuesto por un total de 115 islas tropicales esparcidas en un área de 1.300.000 kilómetros cuadrados. Seychelles tiene 42 islas graníticas –algunas se elevan 1.000 metros sobre el nivel del mar–, y 73 islas coralinas, situadas a una altura que oscila entre los 6 y los 13 metros sobre el nivel del mar. Las islas interiores –en su mayor parte graníticas– se encuentran en el altiplano de Seychelles. La isla principal, Mahé –acoge el aeropuerto internacional y la capital Victoria–, Praslin –hogar del valle de Mai, Patrimonio de la Humanidad–, La Digue, Silhouette, North, Frégate, Bird y Denis son las más destacadas. Más allá de la altiplanicie se hallan las islas exteriores, formadas por bancos y cayos de arena y atolones de coral. Éstas se dividen en varios grupos: Amirantes, Coral Meridional, Alphonse, Farquhar y Aldabra. El atolón de Aldabra –declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco– es el más grande del mundo. LA CULTURA CRIOLLA La mezcla de etnias es la principal característica de la población. Las diversas costumbres y tradiciones, procedentes de africanos, europeos y asiáticos, han originado una rica cultura criolla. La arquitectura es uno de los aspectos culturales más importantes de las Seychelles. Otro rasgo inconfundible de la cultura del archipiélago descansa en la música y la danza criollas, originarias de África, Madagascar y Europa. La danza popular es el sega, seductor balanceo de la cadera acompañado de guitarras y tambores. El moutia, el kanmtole y el contre dance son otros bailes típicos de las islas. La diversidad étnica de las Seychelles se refleja también en su ingeniosa cocina. La gastronomía criolla está influenciada por la cocina francesa –especias, ajo y hierbas–, el exotismo de los platos de la India y los sabores picantes de Oriente. Pescado a la parrilla marinado con salsa de chili, jengibre, pulpo, pollo al curry con leche de coco y frutas tropicales forman parte de su variada propuesta culinaria. PARAÍSO DE ARTISTAS Seychelles no sólo destaca por la belleza de sus paisajes y por la hospitalidad de sus gentes. También es un paraíso de artistas. Libros, pinturas, vidrio, artesanía con cocos, conchas de mar y corales, ropa, joyas con perlas, madera, oro y plata, productos hechos con materiales reciclados, fibras, bambú, metal y cerámica son algunas muestras de la imaginación y creatividad de los artistas nativos. Seychelles cuenta con una gran variedad de alojamientos. El viajero puede elegir entre pequeños y grandes hoteles (a partir de 25 camas la catalogación ya es de gran hotel); casas de huéspedes, en las que priman la hospitalidad y el ambiente íntimo; apartamentos; y resorts. Actualmente, 14 islas disponen de bungalows en la playa y lujosas villas. Cada establecimiento se integra en perfecta armonía con el medio natural que le rodea, para mostrar al visitante el sugerente estilo de vida del archipiélago y seducirle con los encantos de unas islas tocadas de una pureza sin igual.