CADA ESTACIÓN del año aporta un matiz diferente a una ciudad. Stuttgart, situada en el suroeste de Alemania a orillas del río Neckar, resplandece en verano, cuando los viñedos que la rodean se encuentran en pleno esplendor y el clima invita a recorrer los cerca de ocho kilómetros de parques y jardines que conforman la llamada U Verde, todo un oasis urbano. El otoño, no obstante, nada tiene que envidiar. El frío se instala, las calles se inundan de las hojas que caen de los árboles y llega lo que muchos han estado esperando durante todo el año: el mercado de Navidad, uno de los más antiguos, bonitos y grandes de toda Europa, según recalcan orgullosos sus habitantes. Un concierto en el patio interior del Palacio Antiguo el último jueves del mes de noviembre marca el inicio de cuatro semanas dedicadas enteramente a realzar el espíritu navideño, configurando un ambiente mágico y romántico, en el que apetece perderse y dejarse llevar por los recuerdos de infancia, cuando estas fechas eran realmente algo muy especial.

HOSPITALIDAD EN EL CENTROEnclavado en el centro de Stuttgart se encuentra el Maritim Hotel (www.maritim.de), perteneciente a una de las cadenas más importantes de Alemania, con una amplia oferta centrada sobre todo en los congresos. El complejo integra en su interior la pista cubierta de la antigua escuela de equitación, construida con acero y cristal, que ahora se convierte en un fantástico escenario para llevar a cabo encuentros y reuniones de trabajo. Las 555 habitaciones y suites del hotel responden a la filosofía de la empresa, con hoteles en toda Alemania, basada en la comodidad de muy alto nivel, un ambiente de primera clase, cocina exquisita, servicio personalizado y hospitalidad.

Más de 230 casetas de madera decoradas e iluminadas exhiben todo tipo de elementos para decorar el árbol de Navidad, figuritas para el pesebre, prendas de lana, objetos de artesanía, embutidos de la cercana Selva Negra, salchichas, manzanas asadas y pastas navideñas. Las primeras noticias que se tienen de la existencia de este mercado datan de 1692. Cuatro siglos después, la tradición continúa más fuerte que nunca. De hecho, cada año se acercan millones de visitantes al mercado situado en el centro de Stuttgart, que permanece abierto de las 10.00 hasta las 20.30 horas. Los adultos tienen como aliciente alguno de los conciertos que se celebran en el Palacio Antiguo, la iglesia Colegiata o la escalinata del ayuntamiento. Por su parte, los más pequeños solo tienen ojos para el País de los Cuentos, un espacio donde puede pasar de todo, desde carruseles y representaciones de teatro hasta patinadores que se marcan piruetas increíbles en una pista de hielo al aire libre. Si, a pesar de todo, el visitante se queda con ganas de más, aún se puede conseguir una dosis extra a no demasiados kilómetros. En la cercana ciudad de Ludwigsburg también se instalan casetas iluminadas en la plaza del Mercado y con dos iglesias barrocas como decorado. Mientras, en Esslingen proponen, además, un viaje de vuelta a la edad media en el que los caballeros luchan por su honor, los artesanos presentan sus obras hechas a mano, los panaderos hornean el pan según los métodos de entonces, y los narradores entretienen al público con sus fantásticas historias.

BARRIO PINTORESCO
De vuelta a Stuttgart y al siglo XXI, aún quedan muchas cosas que apetecen hacer. Como caminar por las calles del casco antiguo y llegar hasta el pintoresco barrio de Bohnenviertel, construido y habitado en el siglo XV por artesanos y trabajadores que plantaban legumbres en sus jardines. Hoy en día está repleto de tiendas de antigüedades, pequeñas boutiques y acogedores restaurantes donde probar alguna de las especialidades de la zona, como los maultaschen, grandes raviolis rellenos de carne picada, espinacas y especies, o el zwiebelrostbraten, un entrecot de ternera con cebolla asada. O por supuesto, la clásica rosquilla salada que responde al nombre de laugenbrezel. Un paseo también conduce hacia la Galería Nacional de Stuttgart, que acoge hasta el 11 de enero una exposición sobre los concisos retratos del posimpresionista Matisse, o hacia los puntos clave de la oferta cultural de la ciudad, con el ballet, la ópera y el museo de arte a la cabeza. Finalmente, y con el viento frío soplando sin miramientos, también conviene aprovechar el hecho que Stuttgart es la segunda ciudad de Europa con mayor cantidad de agua natural, y que sus tres grandes baños termales disponen de un buen número de piscinas de aguas curativas y propiedades terapéuticas que varían entre los 18 y los 36 grados de temperatura. Sin lugar a dudas, proporciona un buen y relajante final.

Vuelos directos desde Barcelona
La compañía alemana Germanwings pone su granito de arena para que sea más fácil disfrutar del mercado de Navidad de Stuttgart. Vuelos directos diarios entre Barcelona y la ciudad alemana desde 19,99 euros por trayecto.

www.germanwings.com
www.stuttgart-tourist.de

TEXTO EDUARD PALOMARES