¿PALMERAS, agua verde esmeralda, aromas sureños y largas horas de sol? Todo eso se encuentra en el lago de Constanza, delante del paisaje que ofrecen los Alpes. Una parada obligatoria para todos los que visiten el mar suabo son sus tres islas: Mainau, conocida como la isla de las flores por su exuberante belleza floral; Reichenau, declarada en el 2000 patrimonio de la humanidad por la Unesco y una de las cunas de la cultura occidental entre el 800 y el 1.200; y Lindau, ideal para ir de compras y pasear por sus laberínticas callejuelas. El lago de Constanza aúna el encanto marítimo y el atractivo de un paisaje montañoso prealpino. El tercer lago continental más grande de Europa limita con tres países: Suiza, Austria y Alemania. Una luz única, veleros que se pierden en el horizonte, palmeras a orillas de las olas, viñedos y prados con manzanos en las suaves cuestas de los márgenes del lago salpican el paisaje. A escasa distancia, la bella cadena montañosa alpina atrae poderosamente la atención de senderistas y esquiadores. La región vacacional del lago de Constanza se extiende por el sur de Alemania a lo ancho de más de 500 kilómetros cuadrados. De los 273 kilómetros de orillas, un tercio pertenece a Suiza y a Austria, y casi dos tercios, a Alemania. Aquí se dan cita atractivas ciudades: la histórica Constanza, Friedrichshafen, Meersburg, rodeada de viñedos, Wasserburg y Lindau, con sus hermosas instalaciones portuarias. Überlingen ofrece, gracias a su emplazamiento protegido en el sur, relajación en estado puro justo a orillas del lago. Los tranquilos lugares soleados, un largo paseo por el lago y recorrer las estrechas callejuelas llenas de cultura, historia y atracciones turísticas garantizan la mezcla exacta. La isla de Reichenau, con sus destacados monasterios e iglesias medievales, merece una rápida escapada. La animada ciudad universitaria de Constanza aguarda al viajero con una variada oferta de ocio. La paleta abarca desde conciertos de música clásica, rock junto al lago, música en directo en las tabernas, hasta tranquilos paseos, recorridos en bicicleta de montaña y románticas excursiones en barco. El Sea Life Centre del centro de la ciudad ofrece emoción para toda la familia. Las exposiciones e instalaciones interactivas exhiben la flora y la fauna, y en los grandes acuarios se pueden contemplar cerca de 3.000 peces de agua dulce y salada de todos los tamaños. Meersburg destaca por su castillo medieval, la fortaleza habitada más antigua de Alemania. Construidas en una empinada ladera del río, las viejas casas y las instalaciones defensivas parecen amontonarse las unas sobre las otras. En la orilla alemana, la isla de Mainau, famosa por su magnífico parque y los jardines que circundan el palacio barroco de la familia condal Bernadotte, se ha convertido en el paraíso de las flores.