Ya sea desde sus salons interiores o desde sus terrazas (con maravillosas vistas del Matterhorn, una de las más conocidas montañas de los Alpes), los clientes de los restaurantes de montaña Findlerhof y Chez Vrony –ambos en la aldea de Findeln, en el corazón de la estación de esquí de Zermatt–, degustan fabulosas especialidades locales y nuevas creaciones culinarias. Pero desde el pasado mes de diciembre –y hasta principios de marzo–, no es el único lugar donde pueden hacerlo. Porque el buen hacer de estos dos reconocidos establecimientos gastronómicos se ha elevado al cielo, para que los pasajeros en clase first y business que realicen vuelos de larga distancia desde Zúrich con la compañía Swiss puedan también deleitarse con esos mismos sabores. Este es el último capítulo del premiado programa culinario Swiss Taste of Switzerland, que difunde los productos y los platos estrella de la gastronomía suiza también desde el aire.

El chef Franz Schwery (del restaurante Finlerhof) y los cocineros anfitriones del Chez Vrony –Vrony y Max Cotting– han sido los encargados de diseñar personalmente las especialidades que degustarán estos privilegiados viajeros. Los que vuelen en primera clase podrán probar una sopa de vino Heida con queso del Valais, carne curada de Zermatt con picatostes, un filete de lucioperca con salsa de azafrán y fideos de sepia, o la típica raclette del Valais.

Swiss 2

Por otro lado, y pensando en los viajeros de la Swiss Business, se han seleccionado aperitivos como la perca ahumada con mayonesa de azafrán, y platos principales que incluyen el walliser geschnetzeltes (ternera en rodajas al estilo Valais con setas y salsa de orejones). Como postre, otra especialidad local: mousse de pan de centeno del Valais y crumble de compota de naranja especiada.

Como manda la tradición del país, los pasajeros de ambas clases podrán acabar el ágape saboreando quesos de productores locales, entre los que se encuentran el Aletsch Carnotzet, el Gommer Bergkäse o el Aletsch Grand Cru. Y nada mejor para acompañarlos que una cuidadosa selección de los mejores vinos, con referencias locales como el Cornalin Montibeux 2012, un Cayas Reserve Syrah 2011 o un Hans Erni Cuvée du Centenaire 2006.