SI LA FIRST CLASS suele generar una envidia sana en la clase turista, ahora con más motivo. En los próximos meses, la compañía Swiss pondrá en marcha una renovación de su flota, de la que se beneficiarán sobremanera los afortunados que vuelen en la parte delantera de la aeronave, en ese espacio que acostumbran a ocupar ejecutivos y hombres de negocios. En muchos casos viajan por motivos laborales y al llegar al aeropuerto no les esperan unas ansiadas vacaciones, sino un congreso, una reunión o un posible trato económico. De ahí la importancia de que el trayecto sea lo más ameno posible, para que, a su aterrizaje, se encuentren en forma, tanto psíquica como físicamente. Y ese ha sido el principal reto de Swiss al elaborar la nueva cabina de la primera clase. La clave se encuentra en su asiento, con un diseño exclusivo, que resulta extremadamente confortable y puede ser adaptado individualmente a las necesidades de cada usuario. El entorno espacioso y los flancos ajustables le proporcionan además una gran privacidad –lo que resulta ideal para descansar o trabajar con el portátil–, mientras su sofisticado alumbrado y el acogedor diseño se combinan para crear un espacio que, por encima de todo, resulte agradable (el nuevo asiento respeta los colores que han sido utilizados en las nuevas salas especiales de los aeropuertos). Como beneficio adicional, cada cabina dispone de un asiento de invitados exclusivo, con respaldo y apoyabrazos, que permite al pasajero invitar a un compañero de viaje de Swiss First a compartir una comida o, simplemente, mantener una conversación. Y en los momentos en los que se necesite desconectar completamente, con solo tocar un botón el asiento se transforma en una cama horizontal de más de dos metros de largo. Está equipada con un edredón, y prevista de un innovador cojín de aire que permite regular la dureza del asiento. Otras ventajas destacables son la pantalla de 23 pulgadas (actualmente la más grande del mercado instalada en un avión) y el amplio espacio para trabajar y guardar pertenencias que tiene el viajero. “Con nuestra nueva primera clase, ponemos el listón muy alto en términos de viaje individual en un ambiente exclusivo de a bordo”, reconoce Christoph Beckmann, vicepresidente de márketing y producto. El reemplazo progresivo de los actuales Airbus A330-200 por nuevos y de menor consumo A330-300 supone una gran inversión para Swiss. Cuando estén en servicio todos los nuevos modelos, la compañía será la única en el mundo en ofrecer una cabina de primera clase en toda su flota de largo recorrido. Ello demuestra la solidez de la aerolínea, incluso en un momento de fuertes turbulencias. Christoph Franz, jefe ejecutivo de la compañía, confía además en mantener la inversión cara al futuro, con el objetivo de reforzar su posición en el mercado. Que aquí quien no corre vuela