NATURALEZA ÚNICA, colores sugerentes, gigantescos desiertos de lava, vegetación singular plagada de flores exóticas, fauna con valiosas especies exclusivas, el firmamento de uno de los cielos más limpios del planeta… Cada instante es para sentirse en libertad en rincones mágicos que embriagan los sentidos.

Tenerife, la isla de la eterna primavera, la mayor del archipiélago canario, es el lugar perfecto para regalarse las mejores vacaciones. A una media anual de 23 grados centígrados, cualquier momento es perfecto para fundirse con el entorno y practicar escalada, parapente, bicicleta, espeleología, senderismo, navegar junto a ballenas y delfines, observar fondos marinos o medirse con el viento y las olas haciendo surf, kitesurf o windsurf.

La isla propone naturaleza en estado puro y otras interesantes alternativas para disfrutar que van más allá del tradicional turismo de sol y playa. Única y espectacular, Tenerife forma parte de la región de la Macaronesia, una de las más ricas del mundo en especies endémicas y exclusivas. Los sentidos en este paraíso se despiertan paso a paso y en cada rincón, cuando se descubre la magia de cualquiera de los 48 espacios naturales protegidos en los que el color y la variedad son los protagonistas.

De la costa a la alta montaña; del Atlántico a la cumbre del imponente volcán Teide. Diferentes y llenas de encanto, las zonas norte y sur contrastan como si distaran miles de kilómetros. En poco más de una hora de carretera los amarillos y ocres tan sugerentes del sur dan paso al verde penetrante de la vegetación del norte. La causa se encuentra en los vientos alisios, que enfrentan la cara septentrional de las montañas para dejar allí su humedad y regar con ella la tierra.

MAR DE NUBES

Otra maravilla meteorológica de la isla es el mar de nubes, tan espectacular como necesario para mantener el verdor que se descubre a más de 1.000 metros de altitud. Por encima de ellas, el sol brilla dejando abajo una alfombra algodonosa y brillante que proporciona a la vegetación el agua que necesita.

Tenerife, por otro lado, también ofrece alojamientos singulares integrados en maravillosos entornos naturales para el mejor descanso. Tanto en el norte como en el sur de la isla, se puede elegir entre fincas, hoteles o casas rurales rodeadas de verdes plataneras, de viñas o de árboles frutales; junto al mar o en plena montaña; sobre un acantilado o en cascos históricos llenos de sabor y tradición, hoteles de ambiente familiar, caseríos centenarios o un parador que se asoma al Teide a 2.200 metros de altitud.

En la isla tinerfeña también es posible abandonarse al placer de la relajación gracias a la amplia y variada red de exclusivos centros de salud y belleza o activar el cuerpo y la mente viviendo experiencias únicas al aire libre y siempre a una temperatura ideal.

FIESTAS Y GASTRONOMÍA

Tenerife muestra su cara más auténtica en sus festejos populares, romerías y celebraciones de tradición ancestral, en los que la hospitalidad de la gente invita a sentirse parte de la fiesta.

Otro de los aspectos destacados de la isla es la gastronomía. En pequeños restaurantes de ambiente sencillo y familiar, la cocina tinerfeña regala sabores nuevos, platos tradicionales o cocina vanguardista elaborada por expertos restauradores con productos de calidad procedentes del mar y la tierra. Además, las cinco denominaciones de origen ofrecen tintos o blancos que en su día inspiraron a ilustres artistas como Shakespeare o Scott.