SORPRENDENTE Y SOFISTICADO son dos de los múltiples adjetivos a que recurren los conocedores del Westin Grand Bohemian cuando se trata de calificar a este hotel de cinco estrellas lujo de la cadena Richard C. Kessler. Situado en el centro de la ciudad de Orlando (Florida), el Westin Grand Bohemian constituye “una experiencia en arte y música” gracias a sus colecciones de arte y a sus dos pianos Grand Bösendorfer, todo ello en un escenario donde cada uno de los rincones del establecimiento recoge el ambiente, la imaginación y la decoración propios de la Europa bohemia de finales del siglo XIX y principios del XX. Con sus incomparables 214 habitaciones y 36 suites –algunas con yacuzi–, el hotel ofrece a los huéspedes un servicio ininterrumpido durante las 24 horas del día, grandes salones para reuniones y banquetes, restaurantes, cafés, centro de negocios, internet de alta velocidad, piscinas, spa, masaje y acceso al Citrus Athletic Club. Mención especial merecen el Boheme Restaurant, cuya cocina posee aromas europeos, y el Bösendorfer Lounge, con su bar circular donde el mármol negro alterna con la piedra roja y los espejos. Pero, sin duda, las habitaciones y las suites son los elementos claves para una estancia sin duda inolvidable. En ellas, junto a la decoración y los muebles –donde prevalece la madera tropical y los toques plateados–, destaca la comodidad que ofrecen los suaves cojines rojos y púrpuras y los cabezales forrados de iridiscentes tejidos. Una comodidad que se completa con las blancas camas de diseño y fabricación exclusiva y el equipamiento, que incluye acceso a internet y al correo electrónico, tres teléfonos, televisión interactiva, radio, nintendo y, por supuesto, un baño de ensueño que, en algunas habitaciones, se acompaña con ducha de hidromasaje. El toque final, el refinamiento de que hace gala el hotel, lo proporciona la colección de arte presente desde el momento en que se cruzan las puertas de entrada hasta el último rincón, pasando por los diversos pisos del edificio. En la rotonda que conforma la Klimt Rotunda, junto a la entrada del restaurante y el gran salón, destaca un piano de cola Grand Bösendorfer, uno de los dos existentes en todo el mundo, obra del famoso vienés Hans Hollein. En el ambiente cálido de Florida, en un país que constituye una auténtica maravilla de la naturaleza, una estancia en el Westin Grand Bohemian representa el más perfecto de los colofones.