THURINGIA ATRAE. Esta región ubicada en el corazón de Alemania ha enganchado a numerosos personajes a lo largo de los siglos. Todos ellos, tanto los que ocupan un lugar destacado en la historia como los que han permanecido en el más completo anonimato, han dejado una huella indeleble en el lugar. Entre ellos: Bach, Schiller, Lutero o Goethe, y ninguno pudo resistirse a esta particular atracción. A partir de principios de noviembre, cuando las primeras nieves empiezan a llenar de vida deportiva las montañas de Thuringia, lo más recomendable es dejar el coche, el tren y el autobús aparcados al pie de las montañas y recorrer la región montados en unos esquís. Más de 1.800 kilómetros de pistas de esquí alpino y 300 kilómetros de esquí de fondo atraviesan la zona, desde la montaña de Inselsberg hasta las Slate Mountains. Aunque el tándem nieve y deporte, en el centro de Alemania, tiene un nombre propio: el esquí de fuerapistas. Salirse del camino marcado se erige como la mejor opción para descubrir los tesoros naturales, medio ocultos por la nieve en esta época del año. Con la llegada del buen tiempo, los tonos fríos del paisaje se convierten en una combinación multicolor de colores cálidos, donde el verde se impone por encima de todo. Thuringia cuenta con el área más grande e ininterrumpida de bosque de toda Alemania, que presume de tener entre sus paisajes las sierras más bonitas de todo el país. Todos los días del año es posible seguir el rastro del camino de Rennsteig o los 6.000 kilómetros de senderos que se adentran en las entrañas de la región.

EL LEGADO DE LA NOBLEZA

Poco queda ya del poder y la ostentación de la antigua nobleza del centro de Alemania. Emperadores, reyes, condes y duques han quedado en el olvido, pero han dejado un legado de esqueletos de piedra esparcidos por todo el territorio. Más de 400 castillos y palacios medievales, algunos en ruinas y otros prácticamente intactos, constituyen ahora uno de los mayores atractivos turísticos de Thuringia. Uno de los más impresionantes es la fortaleza de Wartburg, cercano a la ciudad de Eisenach. Este castillo no solo es peculiar por sus alrededores, que son impresionantes, o por su arquitectura feudal tan característica, sino que además fue testigo de distintos hechos históricos como la traducción de la Biblia al alemán por parte de Lutero, o la batalla de los Bardos, que aún sigue recordando en silencio. Desde 1999 esta fortaleza es patrimonio de la humanidad por la Unesco. Otros lugares de la región comparten esta prestigiosa categoría: Weimar, por ejemplo, suma hasta 14 lugares de especial interés, entre los que destacan los palacios de Belvedere y Ettersburg, los edificios de la transgresora escuela de arquitectura Bauhaus o las casas de Schiller y Goethe. Este último se preguntó una vez: “¿Dónde encuentras tanto y tan bueno en un espacio tan pequeño?”. Thuringia tiene la respuesta.