Vista de Transilvania
Transilvania es una de las regiones más evocadoras de Rumanía. ¿Quién no asocia este nombre con Drácula, el malvado protagonista de la genial novela de Bram Stoker? Pero no. En Transilvania están ya un poco hartos de ese tópico. Y prefieren que la gente asocie su región a la belleza de Sibius, que es real y no a la fantástica historia del vampiro, que no deja de ser un personaje de ficción inspirado en la vida de Vlad Tepes.  Este sí que es una figura histórica. Tepes fue un príncipe de Valaquia a quien los transilvanos sí que han subido al pedestal de los hombres gloriosos a pesar de que de corderito no tuvo nada. Es más, le llamaban el empalador pues no dudaba en convertir en pincho moruno a todo el que se enfrentase al cristianismo.

Pero esa no es tampoco la idea que los rumanos quieren dar de su país. Por supuesto no quieren ir de crueles. Ni les gusta el parque temático que se ha organizado en torno a la figura de Drácula alrededor del castillo de Bran, en Brasov, donde se supone vivía Tepes… Y no solo los rumanos tienen esa sensación. Hay agencias especializadas en este destino que creen que en Transilvania hay más que ver. Y que es una región ideal para el viajero tranquilo.

Sibius
Un pequeño tesoro desconocido donde no solo se esconden capitales históricas como Sibius, que ejerció como Capital Cultural Europea en 2007.

Y que desde entonces se ha posicionado como una encantadora urbe medieval en cuyo centro histórico se agrupan bellos palacios, iglesias, serpenteantes callejuelas de adoquines, restaurantes agradables y fachadas relucientes por donde la vida discurre tranquila.

Una urbe anónima

La Cathedral y Plaza de Cluj-Napoca
Sibius es solo una de las paradas obligadas, quizá la más famosa de Transilvania (sin contar el mencionado castillo en Brasov), pero por esta zona hay más joyas. Como Cluj Napoca, desconocida a pesar de ser la segunda ciudad en importancia tras Bucarest. Una urbe anónima en el este de Europa donde no solo no hay cientos de turistas, ni nada alusivo a Drácula.

En el centro Cluj tampoco hay rastro de tiendas de marcas conocidas, ni cadenas internacionales de comida rápida. Ni bares decorados con acero y cristal. Nada de minimalismo. No. En esta localidad siguen las tiendas de toda la vida. Pequeñas, con sabor artesano y con la esencia del este.

También en Transilvania quieren borrar las huellas del pasado comunista. Durante el paseo por Cluj se percibe su ascendencia dacia y latina, y los años del dominio húngaro (quienes se asentaron aquí en el siglo XIX hasta principios del XX), pero ni rastro de Ceaucescu. Solo los edificios de corte soviético que aún quedan en el centro, y poco más.

El pasado reciente y la huella de aquel dictador han desaparecido en lo estético. Ese sí que es un monstruo que quieren borrar. En comparación al Drácula de Stoker es mucho más inofensivo.

Datos de Transilvania, Rumania

  • Capital: Cluj Napoca.
  • Superficie 99.837 km2.
  • Moneda Leu.
  • Idiomas: húngaro, rumano, alemán, serbio, polaco y otros.

Para más información: www.concalmaviajes.com