POR SU COMBINADO de sol y playa, Túnez araña una parte del turismo internacional que España se podría estar embolsando. No se puede decir que se trate de un destino emergente del Mediterráneo, puesto que ya hace años que viene desplegando sus atractivos cara a la pasarela. El primero de ellos, el precio. Y es que, para los españoles, no resulta un viaje excesivamente caro, especialmente si se elige algún paquete que incluya hotel, avión y media pensión, en ciudades como Hammamet. Sin embargo, uno de los actuales objetivos de la Oficina de Turismo de Túnez es fomentar la diversificación del producto, tratando de encontrar alternativas a esas escapadas tan económicas. Por eso están dando a conocer nuevos productos como la hostelería con encanto, el turismo de salud y bienestar, el de recreo, o el turismo de golf. El año 1994 fue cuando se inició la experiencia de Túnez en talasoterapia, especialmente con la apertura del primer centro de esta índole en la ciudad de Sousse. A partir de esta fecha, Túnez ha logrado hacer de este producto un nuevo reclamo turístico. Actualmente, dispone de 31 centros de talasoterapia situados en 1.300 kilómetros de costa, los cuales le han valido la segunda posición mundial en cuanto a turismo de salud y bienestar. Concebidos como verdaderos templos de la salud y el bienestar, los centros de talasoterapia están adaptados a las particularidades locales. Las curas propuestas se basan, principalmente, en el uso, desde un punto de vista terapéutico, del agua del mar y sus derivados (algas, barro, etcétera). Además, la mayoría de estos centros se encuentran integrados en hoteles de cinco estrellas y complejos turísticos de gran lujo. En ese sentido, estos productos están dirigidos a un visitante de elevado poder adquisitivo, que busca en Túnez el confort y, al mismo tiempo, la autenticidad. Y todo ello en un marco selecto que evoca, de alguna manera, las termas romanas o el tradicional hammam árabe.

HOTELES CON ENCANTO
Otro de los segmentos que se está desarrollando en Túnez son las nuevas fórmulas de alojamiento hotelero con especial atención a los hoteles con encanto y el turismo residencial. Una serie de pequeños establecimientos, también llamados Dar (que en árabe significa casa) están distribuidos en toda la geografía del país, ofreciendo al visitante una calidad de servicio esmerada, todo en un ambiente auténtico, lejos de los grandes complejos turísticos donde la atención personalizada queda a veces diluida. La mayoría de estos hoteles eran casas o palacetes habitados por familias que pertenecían a la nobleza y se han convertido en casas de huéspedes con prestaciones de alto nivel. Algunos de los hoteles con encanto recomendados son el Dar El Medina (en pleno corazón de la medina de Túnez capital), el Dar Saïd (en Sidi Bou Saïd), el Dar Dhiafa (en Djerba), el Dar Touzria y el Dar Cherait (ambos en Tozeur). Finalmente, y de acuerdo con las nuevas tendencias del mercado, el turismo de aventura está ganando terreno y se está convirtiendo en un producto muy demandado en Túnez. Las posibilidades que ofrece el destino son inagotables puesto que se pueden realizar un sinfín de actividades diferentes tanto en las zonas del norte como en pleno desierto. Dos ambientes tan opuestos nos brindan la oportunidad de hacer diversas actividades deportivas: en el desierto se puede optar por un safari en 4×4, esquiar sobre la arena o surcarlo en vela o en quad; mientras que en la zona norte se puede practicar turismo ecuestre, senderismo o buceo. En cualquier caso, ninguna de estas propuestas es incompatible con patearse las ciudades a golpe de mochila. Porque el saber no ocupa lugar. Ni duele al bolsillo.