ANTE EL ABURRIMIENTO de la carretera y la frialdad del avión, ya es hora de coger el timón y avanzar a través de los ríos europeos descubriendo paso a paso ciudades, pueblos y paisajes. Una idea lanzada por la compañía Crown Blue Line para visitar países como Francia, Italia, Holanda, Alemania o Gran Bretaña a bordo de un barco que no precisa ninguna experiencia previa. Como ejemplo, la vía navegable más famosa del continente: el canal de Midi francés que enlaza Tolouse con Aigues-Mortes. Concebido en el siglo XVII por Pierre-Paul Riquet, destaca por su amplitud y la belleza de sus obras de ingeniería y se ha convertido en la actualidad en el paraíso de las vacaciones fluviales. Sus tranquilas aguas permiten adentrarse en el corazón de los viñedos del Minervois y observar las colinas orladas de pinos piñoneros bajo las majestuosas bóvedas de plátanos centenarios. También ayudan a aproximarse a las prestigiosas ciudades cátaras y a las finas arenas de playas mediterráneas. Todo al ritmo que marque cada patrón, desembarcando según el gusto de la tripulación y aprovechando el tiempo para pasear en bicicleta o a pie, saborear la gastronomía y mezclarse en las actividades de cada región. Con más de 600 embarcaciones y dos gamas diferentes –Crown y Canal–, Crown Blue Line tiene la más amplia selección de barcos fluviales de Europa. Fáciles de manejar, no se necesita ser experto en navegación ni tener licencia de patrón. Antes de embarcar, un instructor de la compañía imparte las lecciones y consejos necesarios para disfrutar de la conducción y la travesía. Los barcos, diseñados para acoger de 2 hasta 12 personas, ofrecen un alto nivel de confort a bordo: comedor –con amplias ventanas con vistas al paisaje–, camarotes, baños y cocina.