LAS COSTAS DEL EGEO son uno de los paisajes más fascinantes de Turquía. En la magnífica línea costera, acariciada por las limpias aguas del Mar Egeo, abundan las playas amplias y de aguas prístinas rodeadas de olivares, despeñaderos y pinares. La región, salpicada de idílicos puertos de pescadores, populares pueblos veraniegos y los restos de antiguas civilizaciones, que dan testimonio de una herencia de más de 5.000 años de historia, cultura y mitología, ofrece la posibilidad de disfrutar de unas vacaciones para todos los gustos y bolsillos. A unos 450 kilómetros al suroeste de Estambul se encuentra Esmirna (Izmir, en turco), la tercera ciudad más grande del país y su segundo puerto más importante. Capital de la provincia del mismo nombre, la ciudad se asienta en la cabecera de un largo y estrecho golfo en el que conviven paseos y avenidas de palmeras con el verde de las montañas circundantes. ALEGRE Y COSMOPOLITA Fundada en el tercer milenio a.C., Esmirna se ha convertido con los años en una ciudad alegre, cosmopolita –como ejemplifica la zona de Alsancak, en el centro histórico de Izmir, hoy área peatonal repleta de bares, cafés y restaurantes– y culturalmente activa, con acontecimientos como el Festival Internacional de las Artes (en junio y julio), que concentra artistas turcos e internacionales, o la Feria Internacional de Industria y Comercio (en agosto y septiembre). Contribuye a alimentar esa reputación el centro cultural de la ciudad, repleto de representaciones de ópera, ballet y conciertos musicales. En este sentido destacan la Orquesta Filarmónica del Egeo y un próspero panorama teatral. Esmirna es conocida también por sus numerosos comercios y establecimientos. En la zona del Mercado de Kemeralti es posible encontrar fascinantes antigüedades, joyas y bisutería, y una amplia variedad de vestidos, así como los populares higos secos y pasas locales. También abundan en esta colorida zona los restaurantes de pescado, donde se sirven especialidades locales como la trança y la çipura, dos tipos de brema marina. Las tiendas más modernas y elegantes se concentran en el paseo de Kordon, en Karsiyaka y en Cumhuriyet Caddesi. HERENCIA HISTÓRICA Son muchos los lugares de interés de la zona, pero si algo abunda en Turquía son, sin duda, los monumentos y espacios históricos. En Kadifekale, por ejemplo, en el Monte Pagos, se asientan las impresionantes ruinas de un castillo construido por Lisímaco durante el reinado de Alejandro Magno; la obra ofrece una magnífica vista del golfo de Izmir. También resultan interesantes los restos del Ágora o mercado, en el barrio de Namazgah; los acueductos de Sirinyer y Yesildere, que atraviesan el río Meles y constituyen dos buenos ejemplos de la avanzada ingeniería romana; la iglesia de San Policarpio y la Saat Kulesi o Torre del Reloj, símbolo de Izmir situado también en la plaza Konak, en pleno corazón de la ciudad. Aun-que para curioso, el antiguo barrio judío de Asansör, formado por casas antiguas restauradas y que tiene un ascensor de más de 50 metros de altura que conecta las calles inferiores y superiores de la zona. Una vez arriba, junto a la salida de la torre del elevador, hay un restaurante que ofrece una de las panorámicas más bellas de la bahía de Izmir. En Esmirna conviven las mezquitas –la de Hisar, construida en el siglo XVI, es la mayor y más bella de la ciudad– con grandes parques, como el Kültürpark, el mayor espacio verde de la población. En el capítulo de museos destaca el Museo Arqueológico, cerca de la plaza de Konak; el Museo Etnográfico y el Museo de Bellas Artes, que exhibe la obra de famosos pintores turcos. El Museo de Atatürk, por su parte, es una antigua casa utilizada en su día por el fundador de la República de Turquía donde se exhiben fotografías del líder y algunos de sus efectos personales.

LA REGIÓN

Las afueras de Esmirna albergan tantos o más lugares de interés como la propia ciudad. Entre ellos están Balçova, una de las mayores fuentes termales del país; Yamanlar Camligi, un bosque de pinos cerca del maravilloso lago Karagöl; las excursiones a las siete iglesias del Apocalipsis, mencionadas por San Juan en el Libro de la Revelación; o la tranquila península de Cesme, una de las extensiones más bellas de Turquía, con playas de aguas azules, restaurantes, instalaciones deportivas y excelentes alojamientos. En la costa norte del Egeo destaca Foça, población de vacaciones alegre y moderna situada sobre dos profundas bahías; Pérgamo, uno de los mejores emplazamientos arqueológicos de Turquía; y Çanakkale (ver despiece) y Assos, un famoso centro de enseñanza de la antigüedad (en la foto grande de la izquierda). El interior de la región del Egeo evidencia el legado más reciente del dominio otomano mediante la arquitectura nacional y las mezquitas, con ejemplos como la atractiva ciudad de Manisa. También resultan de interés Gördes, conocida por sus alfombras; la artesanía de Kütahya, o las ruinas de la antigua Sardis. En la costa sur se encuentra la ciudad de Éfeso, considerada el centro comercial más rico del mundo antiguo. En ella se encuentra el enorme templo de Artemisa, varias veces reconstruido desde el siglo III a.C., y que está considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo. Otra de ellas es el mausoleo de Halicanaso, situado en el pueblo de Bodrum (antiguo Halicanaso), al sur de la región del Egeo.