PARA MUCHOS se traduce en una marabunta de viajeros desembarcando en el puerto y desplegándose como un ejercito de hormigas por los rincones de la ciudad visitada. Para otros, en puertos llenos de espectaculares barcos que a diario dibujan un desfile sin fin. La realidad es que, estampas aparte, el sector de los cruceros generó en España un gasto directo de 1.200 millones de euros, creando 25.200 empleos, con 729 millones en salarios, según datos del Europe Cruise Council. Y sigue creciendo.

El primer simposio profesional celebrado en España el pasado octubre, el International Cruise Summit, no solo sirvió para poner las cifras sobre la mesa, sino también para que el sector en pleno, desde navieras hasta consignatarios y turoperadores, cruzara opiniones, reflexiones y previsiones. ¿Conclusión esencial? Los cruceros, como industria tienen por delante un futuro goloso pese a la crisis que tortura al consumo. Es cierto que los beneficios se reducen en algunos casos por que la creciente oferta obliga a ajustar y competir como nunca en precios, pero la realidad es que este tipo de vacaciones no deja de sumar clientes, de multiplicar rutas y de incorporar barcos impensables hace 10 años.

En España, los usuarios de crucero habrán sido este año unos 645.000. Pero lo más importante no es solo la tendencia creciente incluso en una economía tan tocada como la española, sino que su escasa penetración de mercado deja claro que hay mucho mar por recorrer y mucho negocio por hacer hasta llegar al 3% que se da en el maduro mercado estadounidense. Para que se hagan una idea, en Norteamérica hay 11,5 millones de cruceristas, y en Europa 5,5 millones, encabezados por 1,6 de británicos. España ya es cuarta, pero muy pujante. Si de lo

que hablamos es de cruceristas que pisan puertos españoles, las cifras se disparan y la convierten en destino de referencia, en un honroso segundo puesto.

“España está creciendo y se está haciendo más importante”, sentenció Peter Wild, director de la consultora del mismo nombre. Lo importante, a nivel económico, es que además cada millón de euros en gasto directo del sector genera 2,4 millones en producción de trabajo y 21 puestos laborales, argumentó.

En este marco, se destacó la pujanza de nuevos puertos nacionales, que sirven para enriquecer los itinerarios, la apertura a un nuevo ámbito de negocio como es el de la reparación de cruceros como sucede en Cádiz con Navantia, y la unión que están experimentando –por finlos distintos segmentos implicados (de turoperadores a puertos, patronatos y destinos) para ejercer de imán a nuevas escalas y flujos de viajeros.

MÁS JÓVENES. De las muchas experiencias compartidas en el simposio, organizado por Cruises New Media Group, se desprende que el primer motivo escogido por el pasajero son las rutas, aunque el barco en sí sea un destino, por lo que cada vez es más importante que las ciudades de escala proporcione servicios (de logística a comercios abiertos y demás) adecuados para mantener el interés de los viajeros y, por tanto, las navieras. Por otro lado, se rompe el mito de la edad y se constata que la demanda masiva de los cruceros por parte de las familias ha bajado drásticamente la media de edad del viajero de este tipo. Y para los que quieran mirar más allá del 2012, constatar que el mercado asiático ofrece un nuevo y gran pastel que no habrá que perder de vista para que las vacaciones en el mar tengan un horizonte infinito.

LOS EXPERTOS DEL SECTOR CONFRONTAN PUNTOS DE VISTA

LA VENTA

MÁS FORMACIÓN

Uno de los temas que generó más de- bate en el encuentro de Madrid fue el de los canales de venta. La mayoría de navieras son partidarias de que la agencia de viaje sea el referente prin- cipal, aunque alertan de que es nece- saria una mejor formación entre los agentes para conocer los productos y sugerir la mejor opción a cada tipo de cliente. Así se evitan errores.

LA CLIENTELA

TRES TIPOS

Los expertos aludieron a tres tipos de cliente, el primerizo al que hay que in- formar al máximo; el repetidor de compañía, que tiene claro lo que bus- ca; y el que quiere profundizar y abrir- se a nuevos tipos de segmentos tras conocer bien la experiencia. Cada uno necesita un tipo de asistencia diferen- te. “Para cada cliente hay un crucero diferente”, insistieron en el foro.

EL GASTO

UNOS 70 EUROS AL DÍA

El crucerista que se apea en una esca- la gastará una media de 70 euros al día durante la visita. Algunos muchos más, aunque es sabido que en los bar- cos se come tanto que muchos viaje- ros no prueban la gastronomía local en las escalas a no ser que sea inicio o final de ruta. Pero sí utilizan servicios turísticos y, sobre todo, compran, una de sus grandes aficiones.

LA DEMANDA

MÁS ‘SHOPPING’

Los destinos toman conciencia de que hay que contentar al visitante para ali- mentar a esta gallina de los huevos de oro. Y esto supone que, por ejemplo, en Barcelona se haya abierto una po- lémica sobre la conveniencia de abrir las tiendas en domingo de cara al tu- rismo. Lo piden las navieras y el visi- tante. Pero el pequeño comercio se resiste a la apertura generalizada.