La región de Languedoc Roussillon Midi Pyrénéesse encuentra a tres horas de Barcelona, viajando en tren de alta velocidad hasta la estación de Toulouse. Una gran excusa para visitar una zona donde la cocina se entiende como un auténtico placer para compartir entre amigos. Una bloguera de la zona configura un itinerario paradegustarlosmejoresplatos.

COCINA EN LOS ALREDEDORES DE TOULOUSE

Xavi Datzira / DESTINOS. Languedoc Roussillon Midi Pyrénées alberga lugares de interés como la ciudad de Toulouse, Marciac, Rocamadour o el Pic du Midi, todos ellos incluidos dentro de la lista de los 26 Grandes Parajes Midi-Pyrénées. Pero existe otra poderrota razón para acercarse a esta gran región del sur de Francia: su gastronomía, a lo que también hay que sumar la hospitalidad de sus habitantes, para los que las comidas con familia o amigos sonauténticos momentos de fiesta.

Christine, autora del blog Tourisme en Midi-Pyrénées, propone tres etapas gastronómicas para descubrir a fondo las recetas y los ingredientes de kilómetro cero de un territorio en el que la cocina es un elemento cultural fundamental.

En primer lugar, el viaje comienza por Gers. La antigua Gascuña, tierra de D’Artagnan, es una auténtica especialista en el arte del buen vivir, como demuestra este posible menú: fuagrás semicocido, ave de granja del Gers con cebollitas, melón de Lectoure, pastis gascón de manzana vainillada, vino de Côtes de Gascogne –blanco o tinto– y armañac para terminar la comida por todo lo alto.

Luego continúa por el Alto Garo- na, con algunos de sus principales argumentos sobre la mesa, como el fugarás de pato y ensalada verde con ajo violeta de Cadoursyun auténtico cassoulet. Para acompañar, envino de la zona de Fronton, y para cerrar, una tabla de quesos de la región.

Finalmente, el itinerario propuesto por esta especialista en la región finaliza en el Lot, donde se pueden encontrar algunas de las grandes estrellas de la gastronomía francesa, como puede ser el foie, la trufa negra o el azafrán. Un lugar de perdición para cualquier foodie.

LA CUNA DEL ARMAÑAC

Expertos en las cosas buenas de la vida. Gert, tierra de D’Artagnan, pone sobre la mesa productos propios elaborados por productores que priman la calidad. 

Célebre por sus mercados de productos de pato, Gers es una plaza fuerte del fuagrás y otros productos nobles procedentes de patos y ocas criados al aire libre y alimentados con maíz. Unos ingredientes que permiten a los chefs locales dar alas a su inventiva. Otro producto de alta calidad, que refleja la filosofía del trabajo bien hecho que impera en esta región, es el melón de Lectoure, cuyos métodos de producción son casi confidenciales. Eso sí, debido al respeto estricto a la estacionalidad de los productos, solo se puede encontrar en verano. Por cierto, la fiesta del Melón de Lectoure se celebra el viernes anterior al 15 de agosto.

De la misma forma, el ave de granja de Gers Label Rouge es el fruto del compromiso de todo un sector, que garantiza al consumidor un producto de la mayor calidad, desde el huevo hasta el plato. Tanto si es un pollo o una pintada, las aves de granja de la zona se crían durante 81 días (es decir, dos veces más que un pollo normal), al aire libre y alimentadas con granos a voluntad. Es mimada por unos productores que, según confiesan, nunca se les ha pasado por la cabeza desarrollar una producción industrial.

Al llegar el postre, la imaginación se dispara. Un velo de novia arrugado por dos angelotes, sobre un lecho de manzanas tibias vainilladas, perfumado con armañac: este es el efecto que produce en la boca el pastis gascón, también denominado croustade. Herencia, según se dice, de la invasión árabe del siglo VIII, al parecer este pastel llegó a Gers al mismo tiempo que el alambique que sirve para destilar el armañac. Su fabricación exige una habilidad fuera de lo común para disponer en unos pliegues ligeros una masa tan fina, casi transparente.

Para acompañar todo el menú, nada mejor que los vinos de Côtes de Gascogne. Vivos, suaves y sutiles, convierten a Gers en el primer departamento francés productor de vinos blancos. Los viñedos de la zona también son cuna de los vinos de Saint-Mont, de Madiran y del Pacherenc, sin olvidar los vinos Côtes de Condomois. En el momento del aperitivo, Gers muestra asimismo sus talentos. Inventado hace cuatro siglos, con Denominación de Origen Controlada desde 1990, el Floc de Gascogne, tinto o blanco, es el resultado de una mezcla elegante entre el mosto fresco y el aroma de jóvenes armañac.

Y para terminar, un armañac. Nacido en Gascuña en el siglo XIV, contribuye hacer de Francia un país sinónimo de lujo y arte de vivir. Sus principales terruños son el Alto Armañac entre Auch y Lectoure, la Ténarèze alrededor de Condom y Vic-Fezensac, y el Bajo Armañac entre Eauze y Nogaro. Este aguardiente excepcional, que ha permanecido dentro del círculo de las especialidades familiares, desarrolla un amplio conjunto de aromas como el arándano, la vainilla, las frutas confitadas, la pimienta o la canela.