Reservas animales, espacios verdes, museos y actividades deportivas engatusan a padres y a hijos.

Darío Reina / DESTINOS

Durante más de 10.000 años, Miami ha enamorado a la especie humana con sus múltiples encantos. Atraídos por su clima, sus playas de arena blanca y sus aguas turquesa, los hombres llegaron de diversos orígenes forjando la personalidad de este paraíso tropical, que hoy conocemos por varios aspectos: su vida nocturna, con míticas discotecas y clubs; su oferta comercial, con elegantes centros comerciales y modernos bulevares; o su rica gastronomía, con eclécticas combinaciones de frutas tropicales y especies exóticas.

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Sin embargo, especialmente desde que se constituyó como capital mundial de los cruceros, la ciudad mágica, como algunos la conocen, ha puesto el acento en promocionarse también como un destino familiar, donde padres e hijos pueden compartir innumerables propuestas de entretenimiento.

Una de las primeras cosas por las que se desviven los más pequeños es por entrar en contacto con animales. Pueden hacerlo, por ejemplo, en Jungle Island, cuyos senderos serpentean entre jaulas que exhiben aves tropicales de todos los colores, como flamencos rosados, cacatúas blancas, loros verdes o pingüinos grises. Más hacia el sur se encuentra el Zoo de Miami, con más de 2.000 animales de 500 especies (40 en peligro de extinción) en un parque sin jaulas que recrea diferentes hábitats de Asia, África, Australia o América. Luego está Monkey Jungle, hogar de casi 400 ejemplares de monos, pertenecientes a 30 especies: gibones, cercopitecos, monos araña, orangutanes y otros juguetones primates, que corren libremente por una reserva de 12 hectáreas. Por último, cabe mencionar el parque especializado en animales acuáticos Miami Seaquarium, donde viven cocodrilos del Nilo, tortugas marinas, manatíes, mantarrayas, y peces de todos los tamaños y colores, además de aves silvestres.

También algunos museos han sido pensados especialmente para acercar diversas áreas del conocimiento a los niños. Por ejemplo, el Miami Children’s Museum, cuyas exposiciones y activi- dades intentan que el aprendizaje no sea algo exclusivo de las escuelas. Así, de una forma a veces curiosa, otras interactiva o divertida, logran que los pequeños absorban –sin casi darse cuenta– ciertos conocimientos.

Miami_beachY para los que ponen la mirada en el futuro, el Patricia and Phillip Frost Museum of Science anima a los visitantes a explorar los ámbitos de la energía, la robótica, la astronomía o la biología, en un centro que reúne 60.000 objetos y un impresionante planetario, con una pantalla de proyección abovedada de más de 19 metros de diámetro.

VERDES PASEOS. Entre los parques urbanos más destacados están los jardines Pinecrest, nueve hectáreas plagadas de plantas exóticas, palmeras y árboles, entre arroyos y edificaciones históricas. Muy cerca está también el Fairchild Tropical Botanic Garden, uno de los jardines con más especies de todo el mundo, con una clara vocación educativa. Allí los silenciosos senderos se entrecruzan entre el follaje, flores y frutos, enredaderas, palmeras, robles y un mariposario con 3.000 coloridos ejemplares.

Tampoco debería pasarse por alto el Everglades National Park, reserva declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, que abarca un tercio del condado de Miami-Dade. Denominada popularmente como Río de hierba, contiene especies vegetales propias del clima templado y tropical. Pero, por encima de todo, es conocida por la gran variedad de aves que alberga, entre las que hay aves zancudas como la espátula rosada, el tántalo americano, la garza ceniza y las garcetas. Además, en este parque natural habitan también algunas especies exóticas en peligro de extinción –como la pantera de Florida y el manatí de las Antillas– y es el único lugar del continente donde los caimanes y los cocodrilos conviven –con más o menos armonía– en el mismo hábitat.

MÁS ALLÁ DE LA PUBERTAD. Garantizar la diversión de los más pequeños es una de las preocupaciones de los padres viajeros. Pero cuando los hijos llegan a esa edad incierta entre la infancia y la madurez, es cuando suelen aparecer los problemas reales para viajar en familia. Los adolescentes piden ser tratados como tales y que se vean respetadas sus nuevas motivaciones. Quieren tener cierto grado de autonomía, sentir emociones fuertes y relacionarse con otros de su edad. Y esta combinación de factores no siempre se da. Pero en Miami sí.

MiamiUno de los lugares que les conquistará seguro es el Miami Watersports Complex, un parque dedicado a los deportes de agua, donde se pueden aprender y practicar disciplinas tan novedosas que aún no tienen traducción al español: wakeboarding, wakeskating, wakesurfing, kneeboarding…

Y si ya le han perdido el respeto al agua, pueden lanzarse a practicar en mar abierto. Muchos operadores ofrecen la posibilidad de hacer remo, kayak, windsurf o parasailing (el practicante vuela con un paracaídas atado a una lancha) entre los animales silvestres autóctonos. Por otra parte, Miami también es ideal para practicar el buceo o el esnórquel. Y uno de los mejores sitios para hacerlo es el parque submarino Biscayne National Park.

Dejando a un lado el ocio acuático, las competiciones deportivas son otro importante reclamo para el viajero adolescente. Después de ganar de forma consecutiva los campeonatos de la NBA en el 2012 y el 2013, el equipo de los Miami Heat sigue luchando por obtener nuevos títulos. Poder ocupar uno de los 20.000 asientos de la Ame- rican Airlines Arena para verlos jugar en directo es un espectáculo en sí mismo.

AFICIÓN. El baloncesto, el béisbol y el fútbol americano son los tres deportes que causan furor

Por otro lado, con la inauguración del Marlins Park en el 2012, la ciudad goza ahora del mejor estadio de la liga mayor de béisbol, con 37.000 asientos y un campo de césped natural. Por último, y en dirección al norte, se halla el Sun Life Stadium, casa de los Miami Dolphins, de la liga nacional de fútbol americano. Un partido de estos grandes profesionales garantiza, asimismo, grandes dosis de adrenalina.

Y después de tanta emoción, nada como un tratamiento en alguno de los relajantes espás de la ciudad, algo a lo que, por muy adolescente que se sea, nadie pondrá objeciones. De hecho, durante los meses de julio y agosto, el Greater Convention & Visitors Bureau celebra el Miami Spa Month, 30 días en los que los espás realizan tratamientos a un precio especial de 99 dólares (88 euros, al cambio).

Algunos de los más exitosos son el Coco Bliss (masaje con una mezcla de chocolate, menta y azúcar moreno) o el Mojito Sugar Scrub (los expertos exfo- lian la piel con rodajas de lima y azúcar, para eliminar las células muertas). Un masaje, este último, que despierta otro capricho: acercarse a la playa, buscar un chiringuito, y pedir allí una bebida refrescante, un batido o un cóctel. Hacerlo en familia nos recordará que, al final, las cosas más simples, son las más gratificantes.

Trump National Doral *****

Avenida 87, número 4.400 | 33178 Miami | Florida (Estados Unidos)

Habitacionesysuites: 1.286 | Servicios: Campo de golf con 90 hoyos, cuatro restaurantes, seis tiendas, espacio de entretenimiento infantil, clases deportivas dirigidas, diversaspiscinas.

Captura de pantalla 2015-09-28 a las 11.19.50REFORMA MILLONARIA DE UN RESORT CON SOLERA. Mientras los emblemáticos establecimientos frente a la playa pa- recen disfrutar de una popularidad eterna, el escenario hotelero ha crecido exponencialmente desde el inicio del milenio. Por su parte, diversos hoteles ya existentes han sido sometidos a cuidadas remodelaciones, agregando comodidades tales como espás al estilo europeo, patios exteriores para practicar yoga o servicio de mayordomo privado. Uno de estos es el Trump National Doral que, desde que fuera adquirido por la actual propiedad, ha sufrido una completa transformación para recuperar la magnificiencia original que tenía en 1960, cuando fue inaugurado. Su campo de golf, sus 643 estancias de lujo o las salas para eventos son espacios emblemáticos.