“NUESTRO TRABAJO SE SITÚA ENTREMEDIO DE LA NAVIERA Y EL PUERTO DE DESTINO”, EXPLICA SU DIRECTORA DE OPERACIONES

EN TODO ENGRANAJE, siempre hay las partes visibles, aquellas que concentran todas las miradas y se llevan los méritos. No obstante, nadie debe olvidar que siempre hay otras piezas más escondidas, cuya labor es igual o más de importante para que todo funcione correctamente. De hecho, la mejor prueba de su eficacia radica en que continúen pasando inadvertidas. En el mundo de los cruceros, existen dos interlocutores clave, es decir, el propio crucero y el puerto de llegada. Pero para que todo funcione a la perfección entre ambos, tiene que intervenir un tercero, que se encargue de los servicios de tierra, trámites y recepción de los pasajeros. Una tarea que llevan a cabo empresas como Intercruises, que despegó en Barcelona en el 2003 con Royal Caribbean como principal cliente y que ahora opera en más de 300 puertos, dando servicio a más de 70 compañías.

De esta forma, los papeles quedan bien definidos. La compañía naviera se encarga de los servicios a bordo, mientras que Intercruises se responsabiliza de las cuestiones que se tengan que poner en marcha desde tierra. Por ejemplo, todo lo referente a la consignación de los barcos, una tarea invisible a los ojos del pasajero, pero fundamental. “Nos encargamos de aquello que hay detrás de la llegada de un crucero al puerto de destino, es decir, la burocracia, los trámites de inmigración, la aduana, la relación con las autoridades locales y, por supuesto, de resolver cualquier incidencia que surja”, explica Olga Piqueras, directora de operaciones de la compañía, de esencia internacional, pero cuya sede principal se encuentra en la capital catalana.

Actividades en tierra. Aparte, pueden hacerse cargo de todo lo referente a la estancia de los pasajeros en tierra, como la recepción, los traslados, la descarga de equipajes, el embarque o la reserva de hoteles. A su vez, programan actividades y excursiones, que van desde las visitas clásicas a los monumentos más importantes de cada ciudad hasta experiencias que buscan el valor añadido, la exclusividad, la aventura o la interacción con la ciudad de llegada, aportando un recuerdo difícil de olvidar. “Como manejamos las fechas concretas de los cruceros, así como la agenda cultural de la ciudad de destino, podemos incluso ofrecer la participación en algún evento que se lleve a cabo, desde un partido de fútbol hasta un concierto”, añade la directora de operaciones.

El personal de Intercruises, por lo tanto, actúa como el contacto de los pasajeros en tierra, una figura clave para garantizar su satisfacción. “Los pasajeros –detalla Piqueras– no nos ven como una tercera empresa, sino como la misma compañía naviera, así que debemos responder a las mismas expectativas. De hecho, muchas veces les atendemos con el mismo uniforme. Normalmente, lo que más se valora son cuestiones como la agilidad, la rapidez, la proximidad y la seguridad, así como la presencia de alguna persona capaz de responder a las preguntas y resolver las incidencias”.

Global y local. Por este motivo, la compañía debe mantener el equilibrio entre el concepto local y, al mismo tiempo, global. Local porque cuenta con “expertos en cada puerto”, así como oficinas regionales en cada una de las zonas en las que trabaja, algo clave para poder mantener un contacto directo con las autoridades portuarias, solucionar cualquier imprevisto y ofrecer a los pasajeros un servicio basado en el conocimiento del territorio. Y global, porque sus “altos estándares de calidad” son iguales en cada puerto y responden a las necesidades de cada compañía de cruceros.

El trabajo de Intercruises suele ser invisible para el pasajero, así que se puede considerar que cumple con eficacia con su labor. “Además, recibimos la valoración final que los cruceristas entregan a la compañía al acabar el viaje, así que siempre estamos atentos para reforzar aquellos aspectos más importantes para el pasajero”, señala Piqueras.

Vinculación catalana. Pero si la empresa suele pasar inadvertida para el gran público, la directora de operaciones recalca que no lo hace para las autoridades portuarias de cada ciudad, así como las empresas especializadas, sobre todo en la capital catalana: “Tenemos una vinculación especial con Barcelona, y esto es algo que nos reconocen en el sector. Nos situamos entremedio de la ciudad y el crucero, así que somos una pieza clave”.