La nieve es el denominador común de la zona en donde se encuentra la ciudad finlandesa de Ívalo, una de las localidades más recónditas y frías del planeta.

¿CUÁNTAS VECES uno sueña con poder viajar a lugares que parecen inalcanzables y que en el fondo no se encuentran tan lejos? Cuando se habla del Círculo Polar Ático puede sonar al fin del mundo, pero decir Finlandia, no tanto. De hecho, es bastante fácil llegar hasta su capital, Helsinki, además de encontrar precios muy competitivos desde la Península. La ciudad escandinava es una parada recomendable, aunque, en esta ocasión, la aventura continúa en dirección a Laponia y, en concreto, en una de las ciudades más recónditas del planeta, Ívalo, situada en el extremo norte del país.

La nieve es el denominador común entre todos los pueblos de la zona. A partir de septiembre ya comienzan a aparecer los primeros copos hasta que acaba cubriendo toda la región con un gran manto blanco, lo que hace que muchas veces se convierta en lugar inaccesible. La temperatura puede oscilar entre los 0 a 30 grados centígrados bajo cero, dependiendo de donde uno se encuentre. Esto no es un problema, ya que es un país completamente preparado a este tipo de condiciones climatológicas adversas. Si se tiene suerte, es posible observar las auroras boreales. Normalmente, se pueden ver de octubre a marzo, aunque los mejores meses son enero y febrero. Esta es una de las experiencias más místicas que existen.

A unos 30 kilómetros del aeropuerto de Ívalo, se encuentra un pequeño hotel llamado Kakslauttanen Igloo Village (www.kakslauttanen.fi), donde se puede elegir entre pernoctar en una cabaña tradicional o en un iglú. Todas las instalaciones están completamente equipadas. Como dato curioso, las cabañas tienen una sauna en el interior, donde la gran mayoría de los finlandeses tienen su centro de reunión después del trabajo con la familia y amigos.

Lagos que son carreteras. Existen numerosas actividades lúdicas para realizar por la zona, como hacer un safari fotográfico en moto de nieve, que es uno de los transportes frecuentes de los finlandeses. En invierno todos los lagos están congelados con lo que se puede circular a través de ellos.

Un lugar peculiar donde los más atrevidos pueden descargar su adrenalina es el complejo de conducción sobre nieve, Action Park (www.actionpark.fi). Tiene una pista de karting y un circuito para aprender la conducción sobre nieve por el que han pasado pilotos como Marcus Grönholm, dos veces campeón mundial de ralis. Los finlandeses son un pueblo deportista y muy arraigado a realizar actividades en la naturaleza. Uno de los deportes rey es el esquí de fondo. Existen numerosas estaciones y una de las más destacadas se encuentra en Saariselkä.

Para los más pequeños, no hay mejor destino que visitar el pueblo donde vive Papá Noel o Santa Claus, en Santa Resort Kakslauttanen (www.santaresort.fi). Santa recibe a todos los niños en su con-

fortable casita de madera. Dice la leyenda que Papá Noel tiene numerosos ayudantes que son duendes de oro y entre ellos, el duende Smith, que tiene la receta secreta para crear millones de regalos del oro cavado y encontrado por ellos mismos. Es posible alojarse en el complejo y almorzar con Santa, previa cita.

Quien quiere aprovechar para conocer mejor la cultura sami, existe el museo Siida (www.siida.fi) que guarda todo tipo de artículos ancestrales y algunos más actuales de los oriundos de Laponia. Muy brevemente comentar que los samis son los únicos indígenas de la Unión Europea. Como sucede en otros países del mundo con los pueblos indígenas, los samis tienen una serie de privilegios como el autogobierno dentro del mismo país, con instituciones económicas, sociales y culturales propias.