CÓMODAMENTE RECLINADO en un amplio sillón, el viajero apoya la cabeza sobre la tapicería de piel. Sobre la mesita ha colocado su ordenador portátil, pero decide olvidar el trabajo y relajarse. El cambio de hora le ha abierto el apetito y se deja seducir por los exóticos contrastes de un pescado a la brasa con guarnición de maíz dulce y mantequilla de lima. El sol empieza a ponerse y, para completar la jornada, el viajero espera el sueño acompañando un combinado a base de zumos con una cinta del mejor cine. Con algunas variaciones, introducidas por cada usuario a su gusto, esta sería una secuencia de vuelo en la nueva clase Business Elite de Delta Air Lines. La opción está ya disponible en ocho de los 75 aviones de la compañía y se ampliará a toda su flota en el verano del 2007. A través de una experiencia de viaje más personalizada, confortable y amena, Delta ha cuidado todos los detalles al máximo para condimentar con pinceladas de placer los a menudo grises e insípidos viajes de negocios. Para lograrlo, el primer reto es la comodidad: los nuevos asientos cama disponen de más de 152 centímetros de espacio para las piernas, un ángulo de reclinación que alcanza los 160 grados, reposa piernas con espuma viscoelástica bajo las rodillas y apoyos para la cabeza ajustables. El entretenimiento es otra de las grandes bazas de la compañía, que pone a disposición de sus clientes en clase Business Elite una selección de más de 20 películas de estreno y clásicas, varios programas de televisión y 12 videojuegos. Además, el usuario puede elaborar su propio programa musical a partir de una lista de más de 1.600 canciones. Asimismo, a partir del próximo verano los gurmets podrán disfrutar del menú de cinco platos elaborado por la prestigiosa chef Michelle Bernstein, regado con uno de los apreciados vinos de la carta. Como sobremesa, Delta ofrece una nueva línea de cocktails entre los que destaca su mojito, elaborado al estilo tradicional. Los usuarios de los vuelos que unen Barcelona y Nueva York sin escalas también podrán disfrutar de las ventajas de la clase Business Elite. Esta ruta, además, seguirá operando sin interrupción durante la temporada de invierno. Amanece en el cielo. El viajero abre los ojos, desorientado. No está en casa, sino en un avión rumbo a Nueva York. Pero están a punto de llegar. El viajero se coloca los auriculares y se dispone a aterrizar al ritmo de los Rolling Stones.