NO POSEE LA BELLEZA IDÍLICA de París, ni el Sacré Coeur ni los crepes calientes, ni los miles de turistas que suben cada día hasta la basílica para tomar la mejor panorámica de la ciudad, con Torre Eiffel incluida. Pero Vilnius, capital de Lituania, también cuenta con su propio barrio de artistas. La república bohemia de Uzupis está considerada el Montmartre de Vilnius. Se trata de un distrito que se declaró independiente de la ciudad en 1997 y cuenta con una constitución propia, un divertido manifiesto de 41 puntos, que incluye obligaciones del tipo: Todo el mundo tiene derecho a vivir cerca del río Vilnele y el río Vilnele tiene derecho a fluir para todos; todo el mundo tiene derecho a morir, pero no es una obligación; todo el mundo tiene derecho a amar (y a ser amado, pero no es necesario); todo el mundo tiene derecho a ser feliz (o infeliz); todo el mundo tiene derecho a llorar… El último punto es “no rendirse”. Estas tablas de la ley, ubicadas en la entrada del distrito, están escritas en tres idiomas (inglés, francés y lituano) y se han convertido en un reclamo para algunos turistas que se toman fotografías frente a ellas. Al lado, en una pequeña plaza, está el símbolo de Uzupis, la estatua de un ángel soplando una especie de trompeta sobre una alta columna. El barrio, ubicado a un cuarto de hora del casco viejo de Vilnius, está formado por un entramado de calles estrechas, callejones y casas viejas, muchas ellas en avanzado estado de deterioro, donde viven y trabajan pintores, escultores, músicos, artesanos… Caminando por él, el visitante puede descubrir la estatua de una sirena en el río, una pintoresca galería donde tomar un café, disfrutar de las espléndidas vistas de Vilnius desde la pequeña iglesia de San Bartolomé y toparse con una señal de tráfico con la cara de la Mona Lisa que reza Uzupio Res Publika. La zona es muy bohemia, carece de esplendor arquitectónico, pero en ella se puede respirar cierta utopía, que en los tiempos que corren, se agradece. Para belleza, la que ofrece el casco viejo de Vilnius, reconocido como uno de los más antiguos y bonitos de toda Europa del Este e incluido en la herencia mundial de la Unesco. Los variados estilos arquitectónicos se complementan generando un ambiente único.

EL DESEO DE NAPOLEÓN

La iglesia de Santa Ana, del siglo XVI, está considerada la perfección en el arte gótico: tanto fascinó a Napoleón Bonaparte que el emperador intentó llevársela a París. Detrás de ella se eleva la iglesia de San Francisco y San Bernardo, en cuyos arcos se encontraron unos frescos que fueron escondidos debajo de yeso durante siglos. Pese a que Lituania fue el último país pagano, la Puerta de la Aurora está considerada como uno de los lugares sagrados más importantes para el catolicismo. La iglesia de San Pedro y San Pablo, del siglo XVIII, es la perla de la época barroca en Vilnius. Su interior está decorado con