Barack Obama aún retumba a lo largo del National Mall, el lugar donde más de dos millones de personas asistieron eufóricas a una cita histórica: la toma de posesión del primer presidente negro de los Estados Unidos, el número 44. La imagen de los 2,7 kilómetros de la avenida Pensilvania, atestada de gente, dio la vuelta al mundo. Un mes después, pasear por la zona aún produce cierto cosquilleo en el visitante, que guarda en la retina algunas de las escenas más entrañables de un acontecimiento irrepetible. Situada en el centro de la costa este de Estados Unidos, Washington es más que una ciudad pero menos que un estado. La megápolis fue construida en 1790 siguiendo un meticuloso plan urdido por George Washington, quien contrató al ingeniero y urbanista francés Pierre Charles L’Enfant para que diseñara una ciudad capital similar a París. En honor al primer presidente estadounidense, la urbe se bautizó con su nombre. En realidad, la denominación completa es Washington Distrito de Columbia, aunque popularmente se conoce como Washington DC o incluso DC solamente. La ciudad y el distrito se localizan a orillas del río Potomac y están rodeados por los estados de Virginia y Maryland. MUCHOS CONTRASTES Metidos de lleno en el siglo XXI, Washington responde al estereotipo de ciudad moderna y cosmopolita. Mientras el centro de la urbe alberga amplias avenidas, deslumbrantes edificios, monumentos magníficos y espaciosos parques, los alrededores alternan distritos eminentemente comerciales y zonas residenciales con barrios étnicos y populares donde reside la clase trabajadora. Y es que Washington aglutina una curiosa amalgama de políticos, diplomáticos, funcionarios –la capital genera una enorme burocracia federal–, ejecutivos, obreros e inmigrantes de numerosas procedencias. DC cuenta con tres aeropuertos principales –Reagan Internacional, Dulles y Baltimore Washington Internacional–, que garantizan el transporte aéreo a nivel doméstico e internacional. Por lo que respecta al entramado urbano, la ciudad se divide en cuadrantes. Este sistema de calles es sencillo de comprender pero algo más complejo de ejecutar. Es cuestión de delimitar correctamente la dirección en el cuadrante correspondiente. En cuanto al tráfico, este es especialmente intenso en las principales arterias de la ciudad durante las primeras horas de la mañana y también al atardecer. La red de metro, con 86 estaciones y 171,1 kilómetros de vías, alivia la congestión viaria. La capital federal concentra buena parte de la historia y la cultura estadounidense. Además del Instituto Smithsoniano, el complejo de museos más grande del mundo, la ciudad destaca por la presencia de numerosas galerías, universidades, catedrales, centros e instituciones de arte dramático, escenarios musicales, monumentos, restaurantes y otras actividades de entretenimiento (ver despiece). El deporte es otra de las aficiones preferidas de los washingtonianos. DC es la sede de equipos punteros de las disciplinas más arraigadas en EEUU: los Washington Wizards (baloncesto); los Washington Redskins (fútbol americano); los Washington Nationals (béisbol); los Washington Capitals (hockey sobre hielo); y el DC United, la franquicia más laureada de la Major League Soccer. El Robert F. Kennedy Memorial Stadium es el mayor recinto deportivo de la ciudad, con capacidad para unos 56.000 espectadores