PARA VISITAR 102 PAÍSES

en un solo destino hay que viajar hasta Zaragoza. El próximo año la capital aragonesa acogerá uno de los mayores aconte- cimientos internacionales, la Expo 2008 (en la página www.expozaragoza2008.es). Cuando presentó su candi- datura, la ciudad pasó el examen más difícil de su historia, pero su proyecto sobre el agua y el desa- rrollo sostenible conven- ció al mundo y relegó a un segundo plano los encantos de Tesaló- nica (Grecia) y Trieste (Italia), dos de las ciuda- des candida- tas. Desde entonces, Zaragoza se está transformando para poner a punto los edi- ficios, las calles y el recinto de la Exposi- ción Internacional del siglo XXI. El próxi- mo 14 de junio todo tiene que estar pre- parado, porque en ese momento empie- za una aventura que durará tres meses: se espera que más de seis millones de personas visiten los pabellones que con- forman un proyecto que dará a conocer la ciudad en todo el mundo. El Ebro atraerá todas las miradas por- que un espectacular puente de 270 me- tros unirá las orillas y será el escenario de una de las muestras más esperadas.

Con 76 metros de altura, la Torre del Agua se convertirá en una de las construcciones más altas de la capital maña. Pero esto es solo el principio, porque la ciudad al- bergará recintos de todos los países par- ticipantes y de las comunidades autó- nomas españolas. Y cuando finalice la Expo, Zaragoza guardará el recuerdo de esta gran fiesta, igual que conserva las huellas de su pasado histórico.

SOLO UN PRETEXTO

Porque este gran acontecimiento puede ser una buena excusa para descubrir los secretos de esta ciudad, que en los últi- mos años ha crecido tanto que se ha con- vertido en una de las más extensas del territorio. Bajo el nombre de Caesar Au- gusta, los romanos la fundaron en el si- glo I a.C. y, en la actualidad, aún se con- servan restos de esta época gloriosa. De hecho, una de las actividades más recomendables para co- nocer la ciudad es realizar alguno de los paseos históricos que reco- rren las zonas más destacadas de la época romana, medieval, rena- centista, barro- ca y contem- poránea. Para los amantes del arte, existe incluso una ruta goyesca que visita los lugares donde se guardan algunas de las obras de Goya, el pintor aragonés por excelencia.

 ÉPOCAS GLORIOSAS

El vestigio mejor guardado de la muralla romana mide unos 80 metros de longi- tud. Está situada en la avenida de César Augusto y, en su momento de máximo esplendor, alcanzó un perímetro de más de 3.000 metros. Además, visitando el Teatro Romano o los museos del Puerto Fluvial o de las Termas Públicas, el visi- tante llega a hacerse una idea clara de la importancia que tuvo Zaragoza en la época romana. La Edad Media también dejó a su pa- so grandes construcciones, pero una de las más imponentes es la Aljafería, un pa- lacio fortificado que plasma el colorido ar- te mudéjar en sus dependencias.

Con- servado gracias a sucesivas reformas, es el único testimonio de la arquitectura is- lámica hispana de la época de Taifas. Así, la Aljafería se sitúa en importancia junto a la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada. El puente de Piedra, la Seo, los baños judíos y la Casa y el Arco del De- an son otros lugares de interés si se de- sea conocer su pasado medieval. Pero sin duda, el mayor reclamo de es- ta capital es la basílica del Pilar. Situada a orillas del río, cada año recibe la visita de miles de peregrinos. Está considera- da una de las construcciones católicas del arte barroco más importantes del mundo. Si se accede desde la calle de Al- fonso –un paseo peatonal directo hasta la plaza–, el templo sorprende a los visi- tantes que lo ven por primera vez. Por dentro, el Pilar también es un centro ar- tístico de primer orden que reúne obras pictóricas de gran valor. Si se mira con perspectiva de futuro, en menos de un año la ciudad gozará de gran reconocimiento internacional. Si se repasa su pasado, Zaragoza se llena de historias por contar.

TEXTO SOFÍA MARTÍN