NO ES ÉSTE

 el lugar apropiado para ex- plicar cómo se consigue que 158.000 to- neladas floten de manera magistral. Para algunos sigue siendo una cuestión incom- prensible, por mucho que nos repitan las explicaciones relativas a la cantidad de agua desplazada. Desatendiendo las teorías físicas, la rea- lidad es sorprendente por sí misma, por- que el ejemplo mencionado existe en ver- dad. Para hacer honor a su nombre, el Freedom of the Seas promete libertad de movimientos, en una especie de ciudad flotante, la de mayor capacidad del mun- do. En el crucero podrán coincidir 4.370 pasajeros y 1.360 tripulantes. Pero eso no será hasta de aquí a unos meses, proba- blemente a partir de mayo, cuando se es- trene (ya se pueden reservar plazas para el verano del 2006). Hasta entonces, el crucero está ocupado por los 2.000 tra- bajadores que se encargan de ultimar es- ta mole de dimensiones escalofriantes. El nuevo barco de la compañía Royal Caribbean abre la veda a una generación de buques gigantescos que persiguen, más allá de unas dimensiones dignas del Libro Guinness de los Récords, ofrecer las más altas cotas de confort y diversión, sin causar saturación de público y asegu- rando que todas las franjas de edad en- cuentren a bordo actividades a su gusto.

TECNOLOGÍA WI-FI

 Aunque suene a ciencia ficción, no lo es en absoluto: habrá calles comerciales, pis- ta de hielo, piscinas temáticas, un muro de escalada, solario o simulador de wind- surf. Adaptándose a las exigencias de los que serán sus clientes, el Freedom of the Seas incorporará tecnología wi-fi sin ca- bles a bordo en todas las áreas y TV de pantalla plana en todos los camarotes. La bestia de los mares todavía no ha zarpado. No obstante, la expectación ya ha comenzado a generar ingresos y ha llevado a muchos pasajeros a adquirir bi- lletes con gran antelación. Porque la experiencia promete.

TEXTO DARÍO REINA