EXUBERANTE, MÁGICA

 y de singular belleza, la naturaleza de las tierras astu- rianas es el mejor espectáculo que esta comunidad puede ofrecer; un gozo para los sentidos abierto todo el año que se trasforma con cada estación y que se ex- tiende por todo el Principado. Asturias cuenta con casi un tercio de su territorio declarado Espacio Natural Protegido; un patrimonio de incalculable valor regulado por la Red Regional de Es- pacios Naturales Protegidos, que intenta compatibilizar la conservación de sus re- cursos naturales con una utilización ra- cional y sostenible del territorio, sin olvi- dar actuaciones encaminadas a la educa- ción ambiental, la investigación, el ocio y el desarrollo rural. Todas estas condiciones han posibili- tado el crecimiento de un sector turísti- co profesionalizado y al alza que combi- na como pocos ocio y preservación del medioambiente. Y es que pocas regiones como Asturias concentran tanta hetero- geneidad y diversidad natural; sus para- jes invitan al deporte, a la aventura y a vi- vir en un mundo insólito respetando al mismo tiempo la naturaleza.

TURISMO RURAL

 En este contexto destaca la pujante ofer- ta en alojamiento rural de calidad. La his- toria de este tipo de turismo tiene un hito determinante en 1986 cuando, en el mar- co de una iniciativa del Principado, se pu- so en marcha el Hotel La Rectoral, en Ta- ramundi. Hace doce años se impulsó también la primera Marca de Calidad propia para ho- teles de toda España, el Club de Calidad Casonas Asturianas. En su apuesta de- cidida por la singularidad y la calidad de su oferta turística, se crea en el 2003 la marca Aldeas –Asturias Calidad Rural–. Todo ello se complementa con una am- plia lista de actividades turísticas com- plementarias en toda la región: desde sen- derismo y trekking hasta rutas a caballo, descenso de ríos en canoa, buceo, pa- rapente o escalada. Un amplio abanico de actividades para todos los gustos y una aproximación inigualable a este pa- raíso natural con paisajes de ensueño, ex- celente gastronomía y magníficos aloja- mientos a los que hay que sumar ciuda- des dinámicas y típicas villas marineras, acogedoras gentes y un valioso patrimo- nio cultural. Y es que al atractivo rural de Asturias debemos sumarle una amplia ri- queza en edificios y construcciones pre- rrománicas.

ARTE E HISTORIA

 La escabrosa rudeza de las cantábricas montañas asturianas fue clave en la re- sistencia de indígenas e hispanovisigodos frente a la avalancha árabe que inundó la península Ibérica en el siglo VII. La fuerte geografía asturiana proporcionó, además, un importante aislamiento defensivo al pe- queño reino cristiano de Asturias. Esta realidad ayuda a explicar el carác- ter fuerte y el singular estilo arquitec- tónico que marcaron el prerrománi- co asturiano. Entre los siglos VIII y X, el territorio originario del reino fue sembrado de só- lidos y novedosos edificios de piedra, que en buena parte han llegado hasta nuestros días. Entre los monumentos conservados se distinguen tres etapas estilísticas suce- sivas claramente diferencia- das y que ponen de relieve una muy estimable apertura mental y una notoria volun- tad de mejora y superación. Así, los edificios levantados durante el periodo de Alfon- so II (792-842), pueden ser considerados como un re- flejo tardío de la Baja Anti- güedad, con soluciones ar- quitectónicas propias de los romanos y ciertos elemen- tos visigodos, como muestran las piezas decora- tivas de la igle- sia del Pito de Cudillero. Alfonso II promovió también la construcción de las obras ovetenses de San Tirso, San Julián de los Prados y San- ta María de Bendones.

La segunda etapa, marcada por el cor- to reinado de Ramiro I (842-850), fue tes- tigo de una asombrosa renovación del ar- te constructivo practicado anteriormente, con la introducción de arcos fajones, es- beltos contrafuertes y arquerías cie- gas. Por último, el amplio periodo correspon- diente al reinado de Alfonso III incorpora elemen- tos constructivos de procedencia anda- luza, traídos por los mozárabes, entre los que destacan los arcos de herradura y el alfiz, así como elementos decorativos, pictóricos y escultóricos venidos del sur y en los que se aprecian también influen- cias lombardas y bizantinas.

Un esquema estructural, en definitiva, que se adelantó dos centurias al romá- nico ejemplificando la fusión entre las tra- diciones occidental y oriental. Cabe destacar que seis de las quince construcciones prerrománicas asturianas aún conservadas en perfecto estado han sido declaradas patrimonio de la huma- nidad por la Unesco. Se trata de los edi- ficios de San Julián de los Prados, San- ta María del Naranco, San Miguel de Lillo, Santa Cristina de Lena, la Cámara San- ta de la catedral de Oviedo y la fuente de La Foncalada, ubicada también en la capital asturiana, y que constituye la úni- ca fuente pública de la Edad Me- dia conservada en toda la España cristiana.

Seis construcciones prerrománicas, declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco

Asturias inicia su vinculación con el Camino de San- tiago en los albores del siglo IX, cuando el propio mo- narca Alfonso II emprende la peregrinación hacia las inmediaciones de Iria Flavia (Padrón), donde se ha- bía revelado la ubicación del sepulcro del Apóstol Santiago. Se inaugura así la más antigua ruta de pe- regrinación jacobea que pone en conexión la ciudad de Oviedo con Compostela a través de las tierras in- teriores de la Asturias Occidental. Aparte de esta Ruta del Interior, el Camino de San- tiago cuenta con una Ruta de la Costa, algo más tar- día en cuanto a su uso por parte de los peregrinos y que recorre todos los concejos de la fachada litoral asturiana. Ambas rutas se aúnan para mostrar lo me- jor de la región: mar y montaña, arte y tradición, vi- llas populosas y recónditos parajes.

TEXTO DAVID SABATÉ